Si llega a convertirse en huracán, la tormenta Dorian afectaría entre jueves y viernes a República Dominicana y Puerto Rico, pero también podría degradarse y solo desparramar agua sobre esos y otros territorios del Caribe, aunque es aconsejable siempre prepararse para el primero de los posibles escenarios.
El Centro Nacional de Huracanes de Miami vaticinó que entre hoy y mañana Dorian haría un viraje hacia el oeste-noroeste, lo que la pondría en trayectoria para impactar con Puerto Rico y República Dominicana cerca del jueves, con vientos de 120 kilómetros o más. Ese sería el presagio más indeseable.
En el mismo boletín se resalta la posibilidad de que se degrade a tormenta tropical antes de llegar a la Isla del Encanto y a Quisqueya, con vientos de hasta 65 kilómetros por hora, probabilidad que también debería abordarse con la más alta gestión de riesgo.
El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) debería activarse de inmediato, sin importar las notas meteorológicas sobre fortaleza o debilidad de esa tormenta, toda vez que cualquier alteración de las condiciones meteorológicas expresada en lluvias y vientos significa peligro relacionado con pérdida de vidas humanas y de propiedades.
La temporada ciclónica ha ingresado en su etapa de mayor actividad, por lo que autoridades y población deberían prepararse para afrontar posibles efectos de tormentas como Dorian o cualquier otro fenómeno meteorológico que surja durante ese periodo.
La Amazonía
El mundo expresa consternación por los casi 80 mil incendios forestales que devoran miles de hectáreas en la selva amazónica brasileña, cuyas llamas ya se extienden hasta las fronteras con Bolivia y Perú, una desgracia forestal que afecta al principal pulmón del planeta.
Países de todo el mundo culpan al gobierno de Jair Bolsonaro por su negligencia en afrontar esa catástrofe, al punto que el presidente francés, Emmanuel Macron, lo acusó de haber decidido “no respetar sus compromisos climáticos”, por lo que sugirió bloquear el acuerdo de libre comercio Mercosur-Unión Europea, mientras Finlandia instó a prohibir el ingreso de carne bovina brasileña a Europa, y Alemania y Noruega congelaron sus ayudas a la preservación de la selva.
La tragedia de la Amazonía es, en cierta medida, resultado del desprecio e indiferencia con que gobiernos como los de Estados Unidos y Brasil abordan el tema del cambio climático, por lo que lo ocurrido, además de conmoción, causa profunda indignación.

