Tegucigalpa. EFE. El sobreseimiento de la cúpula militar y una amnistía aprobada por la vía rápida en el Parlamento dejaron listo el escenario para que Porfirio Lobo asuma este miércoles, como presidente y el depuesto Manuel Zelaya abandone el país tras pasar cuatro meses en la Embajada de Brasil.
El Congreso Nacional de Honduras aprobó a última hora del martes una amnistía general por delitos políticos y comunes conexos para los involucrados en la crisis derivada del golpe de Estado al presidente Manuel Zelaya en junio de 2009, aunque sin especificar los nombres de las personas que serán beneficiadas.
Según el decreto, la amnistía abarca los delitos de traición a la patria, delitos contra la forma de gobierno, terrorismo, sedición, (todos del Código Penal), calificados como delitos políticos, y únicamente los delitos comunes conexos».
La amnistía fue aprobada con el voto mayoritario del gobernante Partido Nacional, que suma 71 diputados en la primera sesión de trabajo del Congreso, que quedó constituido ayer, lunes, para un periodo de cuatro años.
«¿Se imaginan empezar un gobierno con un presidente en una Embajada?, ¿ahí, encerrado? (…) No es justo y no es digno para un presidente, había dicho hoy en conferencia de prensa Lobo, al anunciar que él irá mañana, miércoles, a la Embajada de Brasil para acompañar al presidente derrocado en junio pasado por los militares.
El presidente electo llegó a un acuerdo con el mandatario dominicano, Leonel Fernández, para que Zelaya pueda obtener un salvoconducto con el que abandonar la sede diplomática y el país una vez Lobo asuma la Presidencia.

