Señor director:
Como gusta decir a ciertos políticos y sociólogos, la deuda social acumulada en el país, que data de muchas décadas, crece en la misma proporción en que lo hace la población, porque aunque el Producto Interno Bruto crece, las riquezas no se distribuyen de forma equitativa.
Pero éste no es un problema exclusivo de la República Dominicana, sino que se produce en los cinco continentes, ya que familias necesitadas las hay en China, la India, Pakistán, España, Alemania, Francia, Rusia, Estados Unidos, brasil, Argentina, Colombia, Venezuela, Haití, y para usted de contar, porque, como expresara Jesús, pobres siempre habrá sobre la faz de la tierra.
Pero lo que resulta sospechoso es que, repentinamente, y como por arte de magia, hayan surgido una serie de huelgas y movimientos de protestas que sólo un ingenuo calificaría de espontáneas.
Decía el profesor Juan Bosch, con esa lucidez mental que siempre le caracterizó, que en política hay cosas que se ven y cosas que no se ven, y que estas últimas a veces son las más importantes.
Lo que nos sugiere que hay una mano de titiritero moviendo los hilos de esta trama, interesada en promover a una parcela o partido determinado, para provocarle problemas al gobierno que encabeza el presidente Leonel Fernández.
Recién acaba de terminar la primera etapa del Diálogo por la Unidad Nacional frente a la Crisis Económica Mundial, y muchos de los acuerdos consensuados en las mesas de trabajo están ya siendo implementados por las autoridades, mediante la rebaja de impuestos, la concesión de subsidios especiales a sectores cuya producción está orientada a la exportación y otras medidas similares destinadas preservar empleos y dinamizar las actividades empresariales y reduciendo los intereses bancarios.
El presidente Leonel Fernández es un demócrata vertical, un estadista en busca siempre del consejo, por lo cual lucen desorbitados quienes plantean exigencias que todo el mundo sabe que no pueden ser satisfechas en las actuales circunstancias.
Si la reducción del comercio internacional, fruto de la recesión global, disminuye los ingresos fiscales, lo lógico es esperar que quienes pretenden erigirse en líderes nacionales, e incluso aspiran a alcanzar la Jefatura del Estado, muestren un gran comedimiento.
Atizar la tea de la discordia, azuzando a individuos para que se infiltren en las protestas callejeras, encapuchados y armados, para que disparen a los policías, es una provocación inaceptable, a la que las autoridades encargadas de velar por el mantenimiento del orden público y la salvaguarda de las vidas y propiedades de los ciudadanos, tienen que dar una respuesta contundente.
Incluso hay quienes, al parecer, están jugando al aprendiz de brujo, creyendo que abriendo una caja de Pandora les puede redituar políticamente para las elecciones congresionales y municipales del próximo año, pero a los cuales el tiro les puede salir por la culata, como dice el refrán popular.
Muchas gracias señor director por la publicación de estas líneas.
Atentamente,
Julio César Jerez Whisky

