Una guerra cruel
Señor director:
Como ciudadano del mundo, me siento muy indignado ante el silencio mundial, como si fuéramos cómplices de una guerra ilegítima en Irak, y de una crisis de la economía mundial provocada por la administración de George W. Bush.
Al no enfrentar con rigor este hecho ahora, daríamos lugar a la impunidad contra la humanidad. Enmudecer ante los excesos llevados a cabo durante la administración gubernamental de George W. Bush y su equipo, es dejar abierta la brecha para que nuevos casos de esta naturaleza se repitan en el futuro, dando origen a posibles dictadores mundiales de la talla de Hitler, Nerón y Trujillo.
Soy de opinión que el 20 de enero, el mundo debe celebrar la toma de posesión presidencial de Obama, juntamente con el llamado a un juicio político para George W. Bush y su equipo de gobierno ante la Corte del Tribunal Internacional de Justicia de La Haya.
¡Qué bien me sentiría si, como país del globo, marcáramos la diferencia por impulsar el proyecto que haría posible un juicio político internacional contra George W. Bush y su equipo de gobierno.
Atentamente,
Ing. Leonel Caro
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Como antes…
Señor director:
Cuando mi pequeño nietecito llegue a la adolescencia, quisiera que fueran tiempos semejantes a los que vivieron los jóvenes dominicanos en las décadas de 1960 y 1970, cuando los jóvenes enarbolaron ideología, principios, valores, carisma y mística.
En esos términos, más o menos, se expresó una señora residente en el capitalino sector de San Carlos, en uno de los encuentros comunitarios realizados durante el mes de diciembre. Muchas madres y abuelas la apoyaron.
Esto encierra, a mi juicio, verdades a medias.
Quien escribe, vivió su etapa de adolescente y de juventud en esos momentos.
Y si bien es cierto que los adolescentes y jóvenes, durante las mencionadas décadas, crecimos y desarrollamos en la plena efervescencia de la llamada guerra fría, matizada, esta última por la contradicción antagónica e irreconciliable entre dos grandes corrientes filosóficas e ideológicas: la capitalista versus el marxismo-leninismo.
Y si bien cierto es que, también, y fruto de tal antagonismo. para entonces, muchos de los jóvenes esgrimimos (levantamos el marxismo- leninismo, debatiéndolo, tanto en los pasillos de las escuelas y liceos. También, en los (pasillos) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y en las casas de amistades, durante los ocasionales momentos de encuentro.
Es más, todavía hoy, algunos, ya adultos, proseguimos defendiendo postulados básicos del marxismo-leninismo. Pues, estimamos, mantienen vigencia invariable, dado que en el mundo aún persisten las causas que motivaron su formulación.
¿Acaso, ha desaparecido la lucha de clases? ¿Desapareció el sistema de la explotación del hombre por el hombre ¿Desapareció la apropiación de la plusvalía, el latifundo, el desempleo, la miseria y el hambre?
Y si bien cierto es que, además, muchos de los jóvenes de dichas décadas, y hasta el momento de la muerte misma, se mantuvieron firmes, abanderados de tal corriente filosófica e ideológica, tal es el caso, de los cuatro valerosos militantes revolucionarios caídos en combate el 12 de enero de 1972 y cuyo recuerdo nos llega 37 años después: Amaury Germán Aristy. Virgilio Perdomo Pérez. Ulises Cerón Polanco. Bienvenido Leal Prandy (La Chuta).-
Pero hay que decir también que otros, jóvenes para entonces y que vivían hablando y esgrimiendo los planteamientos esenciales de Carlos Marx, Lenin, Mao Tse Tung, tras el derrumbre del campo socialista, renegaron de dichos postulados, en señal inequívoca e irrefutable de que, cuanto en aquel entonces hacían, era hablar.
Una parte, de los mismos, prosiguen caminando, careciendo de ideología y de principios, sin encontrarle sentido a vivir.
Otros, son férreos defensores del modelo de la dominación capitalista.
No todos los jóvenes, pues, estaban claros. Fueron puestos a prueba y algunos terminaron reprobados.
Atentamente,
José Manuel Vargas González

