El candidato presidencial de la UDC, Luis Acosta Moreta, dijo hoy que el campo dominicano está parcialmente abandonado, y prometió que cuando llegue al gobierno iniciará una polìtica de crédito para los labriegos y siembras masivas de ciclo corto. El presidente del Partido Unión Demócrata Cristiana UDC- reconoció que se han logrado ciertos avances en el sector agropecuario, pero solo es impulsado y beneficia a las grandes agro-industrias.
El pequeño labriego, dijo, no encuentra créditos con facilidad y sus parcelas son sembradas con el machete y la azada, lo cual los aleja de hacerlas productivas.
Dijo que en el gobierno de la UDC se va a dar créditos a esos campesinos pobres, que no tienen solvencia en los bancos, y cuyas parcelas a veces carecen de títulos, o son de la reforma agraria. La única forma de lograr un desarrollo equilibrado del campo, es que a los labriegos se les tome en cuenta, y que se les de una ayuda permanente. Advirtió que muchos de los problemas que enfrentan las grandes ciudades están relacionados con la migración masiva de los jovenes, que están desilucionados de la vida en el área rural.
La UDC tiene un programa de gobierno bien claro, donde lo primero es mejorar las condiciones de vida de los campesinsos, para de esa forma evitar que salgan corriendo al espejismo de las ciudades.
Destacó que es prioritario que a cada campito dominicano llegue la energía eléctrica, el agua potable, haya una escuela, un dispensario médico y un cuartel de policía. Reconoció que en los ultimos años se han hecho trabajos para beneficiar y modernizar la zona rural dominicana, pero todavía queda mucho por hacer, porque el campesino está desesperado y se siente abandonado.
Si en la zona rural hay agua, luz, escuelas y medicinas es difícil que los campesinos se vayan a lanzar a la aventura de llegar a las ciudades, para mal vivir en los cordones de miseria. Los empresarios agropecuarios también deben dar su apoyo a una tarea de reinversión en el campo, como forma de paliar el hambre y la miseria extrema que hay en la zona rural.
Lamentó que muchas veces los agroempresarios sean ciegos y sordos a la suerte de sus vecinos, de esos pequeños parceleros, y en vez de ayudarlos, lo que quieren es comprarle a precio regalado-
