El candidato a la vicepresidencia por el PRD, Luis Abinader ha invitado a los aspirantes y a la cúpula del PLD, incluyendo al presidente Fernández, a demostrar el origen de sus fortunas. Un aspecto legalmente establecido que los gobiernos del PLD han obviado. Se puede contar con los dedos de la mano, y sobran, los dirigentes peledeistas que tenían una posición desahogada antes de llegar al poder en 1996, lo cual tiene nada de malo.
El senador Félix Bautista, mano derecha de Fernández, ha tenido el tupé, incluso, de desafiar al empresariado haitiano, enrejándoles en la cara su enorme poder político y económico, listo para asumir por completo la reconstrucción de Haití. No podía ser mayor el desparpajo y descaro de un funcionario que apenas tenía 500 mil pesos cuando se juramentó en el 96.
Abinader entiende que, como administradores de fondos públicos, no están exentos del escrutinio del electorado. Del mismo modo, se ofrece a ser investigado. Una posición digna que habla muy bien de la honradez y sentido de lo que es la gerencia del Estado.
Para los candidatos (Danilo Medina y Margarita Cedeño de Fernández= tiene que resultar incómodo tocar ese tema estando rodeados de funcionarios corruptos, sin posibilidades de exponer, en buena lid, el origen de la riqueza que ostentan. Evidentemente, es un match que el PLD desecharía.
Si partimos de 1996, todo el mundo sabe que Hipólito Mejía ya había logrado grandes éxitos profesionales, empresariales y políticos, alcanzando la cima en cada una de las actividades en que se ha desempeñado. Sencillez, bonhomía y transparencia a toda prueba. Vive en la misma casa desde antes de ser presidente de la Republica y ha creado una bella familia, con hijos que han sido también sido estables y exitosos, como profesionales y empresarios.
De Luis Abinader podemos decir lo mismo, con sólidos orígenes familiares e insuperable formación profesional y empresarial. Nadie cuestiona sus condiciones como joven, para enriquecer y adecentar la política en su transparente desempeño como candidato a la Vicepresidencia.
Forjado al amparo de un hombre medularmente serio y honrado como Bosch, el PLD cuenta aún con dirigentes a su imagen y semejanza, pero se han relegado, probablemente avergonzados, dejando espacio a lo que hoy conocemos como la mayor corporación de negocios, ventajosos y desleales, que opera en el país con amenazantes y escandalosas incursiones en otras latitudes, Haití y Panamá por ejemplo-, superando incluso a grupos con más de cien años de tradición productiva y comercial.
El reto lanzado por Abinader contribuiría a transparentar la actividad partidista e ir eliminando la corrupción en el gobierno dominicano, renglón en la que encabezamos una señera posición en todo el mundo. Menudo prestigio nos gastamos.

