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Luis y su luna de miel

Luis y su luna de miel

Luis Pérez Casanova

Si no se trata de que la población se ha resignado a que sea lo que Dios quiera, desesperanzada, el presidente Luis Abinader disfruta de una casi luna de miel después de ocho meses de Gobierno. Además de no observar aparente desgaste, se permite, como si estuviera solo en el escenario, hasta rozar la independencia de los poderes al anunciar que prepara un proyecto para convocar un referédum para superar el impasse en el Congreso con las polémicas tres casuales del aborto, sin que haya la menor protesta ni siquiera de los partidos de oposición.

Con la evidente reticencia de senadores y diputados a la despenalización de la interrupción del embarazo no existe otra seguridad que no sea la tiranía de la mayoría, como dijo en una ocasión el expresidente Leonel Fernández, de que el Congreso pueda acoger un proyecto sobre una figura que todavía no se ha aprobado. Y en el supuesto de ser presentada, sancionada por los congresistas y acogida por la población existe el inconveniente de que el proyecto no es vinculante. Pero Abinader, a quien se debe reconocer la responsabilidad de identificarse con las causales, se ha permitido cruzar una línea roja, de manera voluntaria o involuntaria. Es lo que parece.

La luna de miel o la resignación tal vez como resultado de la crisis sanitaria también se expresa en la paz social de que ha gozado Abinader en los casi nueve meses que lleva en el Palacio Nacional. Los presos por supuestos escándalos de corrupción, aunque a la fecha no haya expedientes, han evitado que se dispare la tensión, que es tan propia de sociedades cargadas de insatisfacciones económicas y otras índoles. El Presidente ha dado motivos para críticas, pero la oposición parece ahora mismo más replegada, por el cerco que se cierne a su alrededor, que en ánimo de lucha.

Abinader parece cabalgar guiado por tan buena estrella que ha resultado ileso hasta de los crímenes y las brutalidades de la Policía. Ante conmoción como la causada por la muerte de una pareja de esposos cristianos en Villa Altagracia la gente se ha conformado con la comisión creada para la reforma del cuerpo, sin movilizarse para reclamar, como hubiera hecho en el pasado, la destitución del titular de la institución. Hasta el director, que no ha enfrentado los abusos ni los vicios de los agentes, se pronunció sobre una reestructuración como alternativa para mejorar el servicio policial.

El Presidente, con todo lo íntegro y bien intencionado que sea, no debe fiarse de la pasividad o indiferencia de la población y preservar como una fortaleza su base de apoyo. La resignación que en unos casos se ha observado no es aprobación ni puede verse como la mejor de las respuestas ante un panorama tan difuso.

Por: Luis Pérez Casanova

l.casanova@elnacional.com.do

El Nacional

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