El presidente de la Unión Demócrata Cristiana UDC-, Luis Acosta Moreta, Luis El Gallo, rechazó hoy que grupos de empresarios, de la sociedad civil y religiosos, dirijan la economía y la política nacional, conformando lo que da la impresión de ser un gobierno paralelo.
Destacó que el Consejo Económico y Social está haciendo planteamientos y exigencias que caen en la prepotencia, y la falta de tacto, cuando su misión central debe ser la mediación y la concertación. Pidió mesura a los representantes de la Iglesia Católica integrada en los cuadros directivos del Consejo Económico y Social, porque la visión del pueblo los sitúa con deseos de convertirse en un gobierno en las sombras.
Añadió que para tener posición de mando y de Estado hay que ir a unas elecciones y ganarlas en forma libre y democrática, y no tratar de ser abanderados de los destinos nacionales desde aulas universitarias.
Es cierto que en la situación actual en que vive la República Dominicana hace falta la concertación, la mediación, escuchar a todos los estamentos sociales, pero es inaceptable llevar vanguardias y presiones desmedidas.
Una mesa de diálogo no es un paredón político, como quiere el Consejo Económico y Social, y mucho menos el atalaya de grupos empresariales que en parte son los responsables de los males dominicanos. Hoy lo que se necesita es mesura y equidad en los pronunciamientos públicos, y no un desborde emocional, motivado por intereses de grupos económicos, que fragmenta la mínima prudencia.
Afirmó que sin darle al gobierno la tregua internacional de los cien días, los sectores empresariales y religiosos están sacando las uñas y tratan de fortalecer posiciones, ante lo que estiman debilidades gubernamentales. Dijo que desde cualquier posición es inaceptable que se juegue con la tranquilidad del pueblo dominicano, que escogió un gobierno democrático en las pasadas elecciones, y se le debe dar tiempo para que por lo menos llegue a sus cien días de planificación.
Añadió que hay que estar alertas, porque ya en el pasado estos consejos empresariales y de representantes de la sociedad civil, sirvieron de trampolín para propósitos de desestabilización política, económica y social. Creemos en el diálogo, el consenso y la apertura, pero no en la imposición y la prepotencia, de sectores que nunca han consultado a la opinión pública sobre sus ejecutorias, ni presentado el estado de sus cuentas políticas, económicas y morales.

