Opinión

¿Maestros extranjeros?

¿Maestros extranjeros?

Hace aproximadamente una década, el alcalde de Nueva York decidió debilitar el Sindicato de Maestros de Nueva York, obligando a profesores y profesoras con muchos años en el sistema a retirarse tempranamente, e importando maestros de los antiguos países del bloque socialista y de Asia.

Ansiosos por la experiencia de viajar y conocer a Nueva York, miles de infelices profesores se aprestaron con entusiasmo a participar en este proyecto, ignorando la complejidad de una ciudad donde los límites raciales, étnicos y geográficos están clarísimamente establecidos, y donde un maestro o maestra depende para sobrevivir las escuelas de Nueva York del apoyo incondicional de su grupo nacional, racial, o étnico.

Asi, (me contaba mi hermano, profesor de una escuela en el Alto Manhattan), los nuevos profesores llegaron a “enseñar” a escuelas donde había detectores de metales en la entrada, para descomisar los machetes, cuchillos y armas de fuego, y los jóvenes están organizados en “gangas” para protegerse de la embestida de grupos contrarios.

En esas escuelas estaban los y las profesoras que habían desarrollado un método, una metodología para trabajar y sobrevivir con esa juventud, desde la incorporación de sus canciones favoritas, y las malapalabras de su vocabulario habitual, a las actividades de docencia. 

Reconociendo ese legado cultural, los profesores no solo sobrevivían sino que lograban rescatar a quizás diez de cien jóvenes dominicanos, por ejemplo, en las escuelas adonde los ubicaban por edad no por conocimiento, y donde mi hermano descubrió a jóvenes totalmente analfabetos en Secundaria.

Sus estrategias para lograr que esos muchachos permanecieran en la escuela y no fueran reclutados por las gangas, o no se  metieran a vender drogas: Profesor, ¿cuánto gana usted al mes?   “Yo gano eso en una hora”, están descritas en un libro que publicó sobre su experiencia y que aquí debería ser un manual de trabajo para docentes.

¿Qué quería Bloomberg?   Ahorrar sacando a los profesores con beneficios del sistema.

¿Cómo?   Importando una mano de obra prácticamente esclava, pues su visado dependía de su sobrevivencia y de salarios bajísimos.   ¿Que provocó Bloomberg?   Un absoluto desastre en el sistema educativo newyorquino y el éxodo de profesores que realmente podían enseñar en esos campos de batalla que son las escuelas secundarias de Nueva York.

¿Por qué Bloomberg se metió en camisa de once varas? Porque no era un educador sino un político, recortando no las ganancias de Wall Street sino las de un sector social:  la educación, práctica ya legendaria en politiqueros tradicionales, que heredamos de la década perdida de los ochenta.

¿Qué tiene eso que ver con nosotros?   De ello y de la pretensión de tapar el sol con un dedo importando maestros, hablaremos en  próximos artículos.

El Nacional

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