MANILA. EFE. Filipinas vive una sangrienta lucha contra delincuentes y traficantes de drogas en la que decenas de cadáveres han aparecido desde que el presidente, Rodrigo Duterte, venciera en las elecciones de mayo pasado.
El mandatario ha instado en sus discursos a policías, militares e incluso civiles a tomar las armas contra drogadictos o cualquiera que cometa un crimen y así lograr el objetivo de acabar con la delincuencia.

