Ese es el mérito de nuestra Revolución: la enseñanza que significa para los demás pueblos oprimidos de América, para los demás pueblos oprimidos por el imperialismo o por el coloniaje en cualquier sitio del mundo. Pero, al haber realizado con éxito esta campaña, hemos dejado al imperialismo sin argumentos, hemos dejado a los enemigos de la patria sin argumentos, hemos dejado a los enemigos de la Revolución sin argumentos. ¿Qué puede decir el imperialismo ante esta proeza de nuestro pueblo? ¿Qué puede decir el imperialismo y su cohorte de reaccionarios y de contrarrevolucionarios, frente al hecho de que la Revolución Cubana haya liquidado el analfabetismo en el solo término de un año? ¿Qué dirán de esto en la próxima conferencia de cancilleres que organizan para promover la agresión contra nuestra patria? ¿Qué le dirán de esto al mundo?
Fidel Castro pronunció estas frases el 22 de diciembre de 1961 en la Plaza de la Revolución José Martí. Cuba era declarada Territorio Libre de Analfabetismo, gracias al esfuerzo de miles de jóvenes brigadistas y alfabetizadores voluntarios, a la colaboración de la República Popular China, que donó lámparas y equipos, y, claro, a la inspiración patriótica y la vocación de servicio que imprimió en la sociedad el naciente proceso.
Hay que decir, entonces, que la fiesta por el 50 aniversario de la Revolución Cubana comenzó el pasado 20 de diciembre en Bolivia: miles de campesinos y habitantes pobres de los centros urbanos celebraron en las calles el haber aprendido a leer y escribir.
Bolivia, territorio libre de analfabetismo. La madre del presidente Evo Morales no aprendió a leer y escribir. Hoy, cientos de miles de mujeres indígenas pueden validar documentos mediante firma y no sólo con la impresión de huellas dactilares.
Otra razón para honrar a Martí, el patriota que antes de concluir el siglo XIX habló sobre la necesidad de educar a las mujeres y como testimonio de ese empeño dejó varias cartas escritas a la pequeña María Mantilla. Tuvo razón Fidel cuando en 1961 proclamó que el proceso revolucionario que había derrumbado en una jornada de 11 meses cuatro siglos y medio de ignorancia sería una enseñanza para todos los pueblos oprimidos.
El método audiovisual Yo Sí Puedo se originó en Cuba. Fue aplicado luego en Venezuela, país que en el año 2005 superó el analfabetismo.
La marginación y la exclusión reciben otro golpe en este continente, y es preciso mencionar el nombre de Fidel Castro. Fue decisiva la colaboración de la Revolución Cubana y determinante el aporte de la Venezuela en la que se desarrolla un proceso revolucionario con inspiración bolivariana. Entrenadores, cartillas, paneles para generación de electricidad, facilitadores, en todo esto hubo un fuerte componente cubano y venezolano. Y fue ganada otra batalla, junto al Gobierno de Bolivia, que erogó sumas millonarias, y a miles de jóvenes decididos a construir el futuro.
El 20 de diciembre, 819 mil 417 personas celebraron en las calles el haber aprendido a leer y escribir. Entre esas personas, como entre las casi 5 mil que aún reciben clases de alfabetización, hay muchas mujeres indígenas. Un aporte a la igualdad, a la participación popular, a la integración.
La agresión imperialista y la permanente conspiración de los sectores más retrógrados de estos países, no lograron impedir este nuevo triunfo.
40 días después de la fiesta popular en Cuba, el 31 de enero de 1962, los Cancilleres reunidos en Punta del Este, Uruguay, decidieron expulsar a Cuba (es la palabra precisa, aunque no le guste a José Miguel Insulza) de la Organización de Estados Americanos, OEA. Los cancilleres nada dijeron del hambre y el analfabetismo presentes en la Bolivia gobernada por Víctor Paz Estensoro. No era ésa su preocupación, sino el avance del comunismo…
Lo mismo se puede decir de la ultraderecha que hoy mantiene el bloqueo contra Cuba y conspira para asesinar a Hugo Chávez.
Por el fracaso de los halcones y por el avance político, es preciso brindar hoy.

