Empezando marzo, la conmemoración del «Día Internacional de la Mujer”, el próximo viernes 8, resalta el lema elegido por las Naciones Unidas este año, “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”, llamando a crear formas nuevas para llegar a la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, en especial, en los sistemas de protección social, el acceso a los servicios públicos y la infraestructura sostenible.
Nuestro país está comprometido con el mundo y especialmente con la región, en el logro de los ambiciosos Objetivos de Desarrollo Sostenible, (ODS), con proyección al año 2030, lo que requiere cambios verdaderamente transformadores, con enfoques de integración de todas las personas, sobre todo, de las mujeres y las niñas dominicanas.
Para conseguir un Planeta 50-50 para el año 2030, dice la ONU, es crucial contar con planteamientos innovadores que rompan con la situación habitual, a fin de eliminar las barreras estructurales y garantizar que ninguna mujer y ninguna niña se quede atrás, lo que debe ser un mandato para quienes compiten por el poder.
En un año preelectoral, con el dato de un padrón electoral femenino en más del 50%, y conformado por personas jóvenes en el 40%, las organizaciones políticas tendrán que pensárselo bien para conquistar a la persona votante, que es mujer joven.
La práctica política en nuestro país, sigue siendo atrasada y machista, sin entender que la democracia y su desarrollo, implica observar las necesidades sociales como si fueran carencias de la misma democracia y la desigualdad de género, la pobreza, la corrupción, la violencia institucional, y un prolongado etc., son déficits democráticos a resolver por el sistema.
Mientras tanto, las mujeres convocamos a un Paro Feminista, deteniendo nuestras labores de 10:00 am a 12:00 pm, y que podemos compartir a través de las redes, con una foto o un video, explicando por qué se unen al paro. Una oportunidad de llamar a amigas, vecinas, compañeras de trabajo, de estudios y coordinar que para que todas se detengan al mismo tiempo. Para sentarse en el frente de la casa, en la marquesina, en la puerta del trabajo, debajo de una mata, en el parque, en el establecimiento comercial, centro de salud, en el camino vecinal, la acera de la calle o avenida, o en la parada del transporte, con un letrero que diga por qué las mujeres paramos.
Un ejercicio mostrando que, juntas podemos conmover a la mitad de este país, que hemos parido y alimentado, y al que sostenemos.
¡Qué el país oiga a las mujeres!

