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Matadores de soldado y policía se entregan

Matadores de soldado y policía se entregan

DAJABÓN.-   Amaurys Guzmán Polanco y Jairo Pimentel, los jóvenes que en la noche del viernes asesinaron un sargento mayor de la Fuerza Aérea Dominicana y en la mañana de ayer a un segundo teniente pensionado de la Policía, por cuyos hechos fueron apresados horas después, forman parte de una banda completada por tres haitianos, que  robaba reses y cometía otros hechos delictivos en esta zona fronteriza.

Así lo confesaron los dos individuos a periodistas que lograron entrevistarlos por algunos minutos en el cuartel policial de aquí, donde permanecen detenidos, acusados de la muerte del militar Cornelio Ureña Guzmán y el policía pensionado José Justo Cruz (Caché).

Aunque no identificaron a los haitianos compañeros de fechorías, ambos aseguraron que éstos lograron cruzar la frontera temprano en la mañana de ayer.

El apresamiento de Polanco y Pimentel, nativos de Puerto Plata, se produjo en el interior de una vivienda localizada en  Palo Colorao, de Loma de Cabrera.

Al no conocer bien el lugar donde estaban, y conscientes de que ya eran buscados por agentes policiales y militares,  penetraron a la casa de un pastor evangélico, quien se encontraba  junto a un hijo de siete años.

Una vez dentro del hogar, encañonaron al niño y  solicitaron la presencia de miembros de la prensa para entregarse, siempre y cuando se les garantizara la vida, lo que fue aceptado por el teniente de la Policía Fernando Fernández, quien comandaba la tropa que ya tenía rodeada la casa.

Guzmán Polanco también puso como condición, antes de rendirse, que se permitiera a uno de los camarógrafos que estaba frente a la casa, que penetrara a la misma y los grabara, como posterior prueba de que se entregarían con vida, en lo que también  fueron complacidos.

En poder de los  delincuentes, la Policía asegura haber encontrado un fusil M-16, con un cargador, que estaba asignado al sargento asesinado, dos revólveres calibre 38 y una pistola nueve milímetros.

 Trascendió que uno de los revólveres habría sido utilizado par darle muerte a un oficial en Puerto Plata, hecho por el cual eran  perseguidos.

Los secuestradores mantuvieron encañonado al menor de edad desde el lugar del hecho hasta el cuartel policial de Dajabón.

El comandante de la Cuarta Brigada del Ejército Nacional con sede en Mao, general Napoleón Terrero Figueroa, se trasladó a Loma de Cabrera, hallando en el camino el contingente militar-policial que regresaba de  Palo Colorao, donde se produjo el apresamiento.

Antes de darle muerte al sargento Ureña Guzmán, hecho ocurrido a eso de las 8:00 de la noche del viernes, los dos individuos habían secuestrado a los esposos Juan Carlos Cordero y Yahira Jiménez para despojarlos de su motor. Los  introdujeron en una vivienda abandonada, donde los amordazaron y  ataron por  manos y  pies.

La tarde de este sábado, Cordero y Jiménez relataron a periodistas que, mientras estuvieron en cautiverio, fueron maltratados físicamente por sus raptores y que llegaron escuchar la voz de un hombre que pedía que no lo mataran.

 Esa persona era el sargento mayor Ureña Guzmán, a quien le hicieron un disparo en el pecho, a consecuencia del cual murió minutos después.

Los esposos al no escuchar ningún ruido, procedieron a desatarse y fue entonces que encontraron el cuerpo sin vida del sargento.

 Los secuestradores dejaron abandonado el motor de la pareja y se marcharon en la motocicleta en la que viajaba el sub oficial.

La mañana del sábado, a eso de las 6:30, encontraron en su camino al teniente pensionado Justo Cruz, quien intentó dispararles con una pistola, pero los dos sujetos fueron más rápidos, logrando herirlo en varias partes, proyectiles que le causaron la muerte poco después.

El Nacional

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