WASHINGTON, (AP).- Más de 200 estadounidenses han muerto desde el 2004 en la creciente ola de violencia en México, la mayor cifra de fallecimientos de habitantes del país del norte por causas no naturales en cualquier nación que no sea una zona de guerra, de acuerdo con el Departamento de Estado.
Los muertos incluyen a un joven de 22 años de Houston y un amigo suyo de 16, quienes fueron sacados de una minifurgoneta y asesinados.
También está el caso de una enfermera de 65 años oriunda de Brownsville, que fue encontrada flotando en el río Bravo luego de visitar un salón de belleza en México, y un jubilado asesinado a puñaladas mientras acampaba en una playa de Baja California, informó el diario Houston Chronicle en un artículo publicado el domingo, el cual revisó cientos de registros relacionados con los fallecimientos.
El Departamento de Estado investiga la mayor parte de los asesinatos de estadounidenses en el extranjero, pero da pocos detalles sobre sus muertes. La mayor parte de ellas, sin embargo, ocurrieron en ciudades de la frontera con Estados Unidos, entre ellas Tijuana, Ciudad Juárez y Nuevo Laredo, donde en años recientes se ha incrementado la violencia del narcotráfico.
El análisis del Chronicle demostró que algunos de los estadounidenses víctimas de homicidios estaban vinculados con el crimen organizado. Al menos dos docenas de víctimas fueron señaladas como sicarios, narcotraficantes, contrabandistas o pandilleros. Otros eran drogadictos o eran buscados por delitos en Estados Unidos.
Pero en al menos otros 70 casos, los estadounidenses muertos en México realizaban al parecer actividades inocentes: visitar familiares, vacacionar o simplemente vivir y trabajar en el país.

