Gastroenterólogos alertaron hoy a la población sobre la propagación de dos enfermedades inflamatorias e intestinal difíciles de diagnosticar, que no tienen cura y que su medicamento es escaso en el mercado local. El presidente de la Fundación Dominicana de Enfermedades Inflamatorias Intestinales (Fundeii), Sócrates Bautista y el vicepresidente de la Sociedad Dominicana de Gastroenterología, Juan Esteban Pérez, señalaron que casos de el “crohn” y la colitis ulcerosa” se han incrementado en los últimos tiempos, y lo peor es que los medicamentos son difíciles y costosos.
El crohn es una enfermedad intestinal inflamatoria, que no mata, pero produce graves daños a los intestinos. Obstruye en cualquier parte del tubo digestivo desde la boca hasta el ano, y se desconoce cómo se adquiere, solo se controla, pero no se cura.
Aunque todavía no se tiene una cifra global de la cantidad de personas que sufren el crohn; sólo en CEDIMAT se tratan unas 100 personas con esa enfermedad, según la gastroenteróloga Liliana Jiménez.
Sólo algunos hospitales están trabajando con su diagnóstico, entre ellos el Padre Billini, el Moscoso Puello y otros centros de Santiago.
La Fundeii realizó ayer el Primer Encuentro con Pacientes que sufren estas enfermedades, con motivo de la conmemoración hoy del Día Mundial de las Enfermedades Inflamatorias e Intestinales, los galenos y pacientes hicieron una caminata por el Parque Iberoamérica, del Alma Mater con Pedro Henríquez Ureña, donde los gastroenterólogos demandaron de más atención para detectar las enfermedades inflamatorias e intestinales.
“La idea es orientar a los pacientes y a los médicos de que si se hace en diagnóstico con tiempo se puede cambiar el modo de vida de los pacientes y podemos evitarles cirugía, y controlarla para que los pacientes puedan hacer su vida normal” argumentó Batista.
Aseguró que si se inicia el tratamiento a tiempo en intestino no llegará a cerrarse y no será necesario hacer una cirugía.
“Nosotros queremos tener todos los medicamentos aquí en República Dominicana para que los pacientes tengan una buena calidad de vida. Si se logra que en el primer año se le haga el diagnóstico, cambiaría la historia en esos enfermos”, explicó Bautista.
Paciente
El otorrino Ransés Caraballos, quien padece de la enfermedad desde hace muchos años explicó que aunque la enfermedad no se cura, con su tratamiento el paciente puede llevar una vida normal. “Yo prácticamente no podía caminar y con esa enfermedad me he criado”.

