TUCSON, Arizona, Estados Unidos, (AP). Los médicos de la congresista Gabrielle Giffords se mostraron optimistas sobre sus posibilidades de sobrevivir tras ser baleada en la cabeza y dijeron estar muy animados porque puede responder a órdenes simples y porque lograron controlar sus hemorragias.
En tanto, las autoridades investigaban el motivo porque un hombre armado mató a seis personas e hirió a 14 en total al atacar con un arma semiautomática una reunión de la congresista con votantes afuera de un supermercado de Tucson.
Entre los muertos había un juez federal, un empleado de Giffords y una niña de nueve años nacida el 11 de septiembre de 2001, el mismo día de los ataques terroristas. La bala atravesó la cabeza de la demócrata Giffords del lado izquierdo de su cerebro, pero aún puede responder a órdenes, como la de cerrar una mano o levantar dos dedos, dijeron los cirujanos.
El hecho que esté viva, dijeron, se debe entre otras razones a la buena suerte y a que los paramédicos la llevaron al quirófano en menos de 40 minutos.
Esta es prácticamente la mejor situación posible, dijo el cirujano Peter Rhee.
Cuando recibes un disparo en la cabeza y la bala te atraviesa el cerebro, las probabilidades de que vivas son muy pequeñas y las probabilidades de que te despiertes y sigas órdenes son mucho más pequeñas. Esperemos que siga así.
Los cirujanos extrajeron fragmentos de hueso para intentar aliviar la presión causada por la hinchazón del cerebro y también retiraron una porción pequeña y muy dañada del órgano.
Giffords, de 40 años, no puede hablar porque está conectada a un respirador.
De todos modos, el cirujano Michael Lemole, del Centro Médico Universitario en Tucson, no quiso aventurar un plazo de recuperación.

