Poseedor de la innegable virtud de manejarse con una agradable humildad, el Presidente Danilo Medina ha ganado momentum y más aun luego de haber tomado la saludable decisión de echar hacia atrás la odiosa negociación relacionada con los terrenos de Bahía de las Águilas y más recientemente al emplazar con firmeza a la empresa minera Barrick Gold frente al exigente auditorio de la Asamblea Nacional este 27 de febrero en la ocasión de la presentación de sus memorias al país.
Veamos más a fondo.
Extrañamente, el vocablo en latín momentum, como concepto, es aceptado con cierta similitud tanto en la rigurosidad de las ciencias exactas como es la física, donde se le define como el producto de la masa multiplicada por la velocidad, así como en la política, que además de ser ciencia, es arte, y que es un oficio veleidosamente calificado como el arte de lo posible, donde momentum es la situación favorable que un actor político adquiere o disfruta como consecuencia directa de una serie de acciones que son percibidas o juzgadas por la sociedad como honestas, bien intencionadas o correctas.
En ambos mundos pues, la noción de momentum está relacionada con la fuerza, con la capacidad de generar acciones, con el empuje, con la potencia, con el poder, y de aquí la similitud conceptual del término a que hago referencia en la física y en la política.
El Presidente Danilo Medina ha ganado momentum y los dominicanos necesitamos que lo utilice para el bien de su pueblo, para acometer acciones heroicas en procura de combatir la pobreza, para disminuir las desigualdades, para luchar en contra de la miseria masiva, para reducir el desempleo, para mitigar el hambre, para generar esperanzas, para gobernar bien.
El Primero entre sus iguales no tiene espacio para errores, el tejido social dominicano no resiste mas decepciones ni mas frustraciones, y si ahora el Gobernante tiene la buena fortuna de sentir la brisa detrás de sus alas, no nos puede fallar a los gobernados, no puede utilizar ese momentum para sacar ventajas políticas personales como tristemente lo hizo su predecesor en el cargo, quien no desaprovecho ninguna oportunidad para obtener capital político, simpatías, y adhesiones de sus acciones de gobierno, cual prestidigitador social, de factura eminentemente demagógica, cortoplacista e irresponsable.
El Presidente Danilo Medina Sanchez de todos los dominicanos, esta conminado a utilizar su momentum en la procura de la felicidad de su pueblo ..que mucho lo necesita.

