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Menores asisten liceo nocturno en Santiago

Menores asisten liceo nocturno en Santiago

SANTIAGO.   Cuarenta estudiantes menores de quince años están tomando clases en la tanda nocturna, en el único liceo del barrio Hato Mayor de esta ciudad, por la sobrepoblación estudiantil que es un problema que desde hace años enfrenta este centro según dijeron algunos de  sus docentes.

Esta situación mantiene a los padres de estos menores preocupados, ya que temen por la seguridad de éstos que tendrán que salir a horas de la noche para poder recibir el pan de la enseñanza que como tantas veces se ha dicho debe estar asequible a todos.

En el mismo local donde funciona el liceo matutino y nocturno, también labora la escuela básica de este barrio.

Niños, adolescentes y jóvenes comparten a diario el mismo plantel, a pesar de que cada uno de ellos requiere un espacio que les permita desarrollarse de acuerdo a sus edades  y aunque están construyendo una nueva edificación para trasladar el liceo y solucionar la problemática, el coordinador académico de ahí, Ramón Grullón, dijo que no se solucionará la situación con el nuevo local,  a menos que se crea un liceo en tanda vespertina, puesto que según informó “no son suficientes las aulas del liceo que se está construyendo, para atender la demanda de estudiantes que tenemos”.

El panorama que se vive en esta escuela, liceo matutino y liceo nocturno donde convergen edades e intereses muy diferentes, es a la verdad crítico, tanto así que un total de doscientos doce estudiantes reciben docencia en el patio del centro en una rancheta improvisada con orificios en el techo de zinc que se constituye en un problema cuando hace sol, ya que el calor no les permite prestar la debida atención y les dificulta captar las clases, indicaron algunos estudiantes, mientras que cuando llueve, las gotas de agua que se filtran por el techo también  se constituyen en un punto en contra de la calidad del aprendizaje de estos dicentes.

En este sentido, comunitarios y padres de los adolescentes afectados por esta situación manifestaron su indignación con el ministro de Educación, licenciado Melanio Paredes,  tanto así que se atrevieron a cuestionar si en este plantel y bajo esas condiciones se puede hablar de “educación mil por mil”.

Y aunque la directora Regional de Educación, Isabel Ureña, dijo con relación a la decisión de enviar a esos estudiantes a la tanda nocturna, que fue una medida transitoria, tomada para evitar que esos alumnos perdieran el año y que se les dio la oportunidad a los padres que no estuvieran de acuerdo con enviar a sus hijos en horas de la noche, de que los enviaran a otro liceo diurno, los padres expresaron que “no podemos enviarlos a otro liceo retirado del barrio porque no tenemos los recursos económicos para disponer de pasajes diarios para que nuestros hijos puedan ir a la escuela… por eso preferimos enviarlos en la noche”.

Así habló Eucrancia Gil, madre de Elías Paulino Gil, un menor de 13 años que cursa el primero del bachillerato.

El Nacional

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