El ministro para la Política de Integración Regional de República Dominicana, Miguel Mejía, calificó como un acontecimiento “hermoso, histórico y raro” la visita a la isla de Cuba del presidente Barack Obama de los Estados Unidos, luego de 57 años de ruptura de relaciones diplomáticas
Mejía expresó que Obama ha demostrado ser un presidente independiente y coherente con respecto a Cuba, y por sus acciones y su histórica visita será acogido con respeto y reconocimiento por el pueblo cubano, por los líderes de la Revolución y el Partido Comunista de Cuba.
“Será un encuentro importante y dígase lo que se diga tendrá el mejor de los finales posibles para una confrontación que, incluso, puso al mundo al borde del holocausto nuclear en 1962”. Agregó el funcionario y secretario general del movimiento Izquierda Unida.
Aseguró que hay un camino de esperanza y optimismo para dos pueblos vecinos y cercanos, enlazados por la historia y la cultura, y advirtió que habrá escollos, obstáculos y retrocesos en el camino, pero que la visita de Barack Obama a Cuba socialista es una señal inequívoca de los nuevos tiempos.
Dijo que quien llega a La Habana, para iniciar una visita oficial a Cuba, no es un procónsul imperial, ni un general de marines en función invasora, quien tampoco pisará suelo de una colonia, ni de una posesión de ultramar humillada y cabizbaja, sino de una isla rebelde que por 57 años ha mantenido y defendido un proyecto de nación revolucionario y disidente con respecto al orden mundial.
Como era de esperar, y siempre sucede con los temas vinculados con Cuba, la visita de Obama ha levantado las más variadas opiniones y pasiones encontradas, que al parecer, la mayoría se inclina por saludar.
El funcionario sostuvo que se trata del reencuentro de dos naciones enfrentadas en una larga y sorda batalla que comenzó cuando la naciente Revolución cubana tuvo la osadía de nacionalizar y expropiar los latifundios y grandes extensiones de tierra, muchas de ellas en manos de compañías azucareras norteamericanas, para entregarlas a los campesinos en el marco de la Reforma Agraria.
Agregó que contra Cuba se han probado todas las armas y métodos del arsenal norteamericano, desde las campañas de propaganda y la guerra cultural, hasta las invasiones, los sabotajes, el bloqueo, la guerra biológica y bacteriológica y los intentos de magnicidio.
“Ninguna logró el objetivo propuesto, sino más bien lo contrario, hicieron más unido, consciente y combativo al pueblo cubano y su dirigencia”, manifestó Mejía, quien agregó que hay heridas que cerrar y memorias que fortalecer contra el olvido.
Expresó que de ambos lados del estrecho de la Florida, por motivaciones muy diferentes, hay quienes se pueden oponer, y se oponen, a la visita de Obama, aferrados a estereotipos y épocas ya pasadas, indicando que es su derecho y es comprensible, solo que así no piensa la inmensa mayoría de los pueblos cubano y norteamericano, ni del resto de las naciones del planeta.
Sostuvo que solo el diálogo respetuoso, de igual a igual, es el camino de la convivencia civilizada, y garantía de paz y prosperidad y dijo que a ese objetivo debe dirigirse la acción de gobernantes y gobernados, sin obviar que se mantienen, y se mantendrán, profundas divergencias en temas esenciales, como el de una verdadera comprensión de los derechos humanos y sociales, problemas ideológicos, visiones del mundo y de la sociedad.

