SAN JUAN DE LA MAGUANA. – Olivorio aun vive, y de qué manera. Quienes planificaron y ejecutaron la masacre de Palma Sola, el 28 de diciembre del 1962, nunca se imaginaron que su mentol y guía, Olivorio Mateo, poco menos de medio siglo después, hoy por hoy, la peregrinación de sus adeptos hacia la famosa Agüita de Olivorio, en busca de un milagro y a rendirle pleitesías, lejos de reducirse, se ha quintuplicado, martes y viernes de cada semana.
Es bien es cierto que son pocos los que visitan el lugar de la masacre de Palma Sola, en donde murieron cientos de niños, hombres y mujeres, ametrallados y quemados, ahora una sección del distrito municipal de Carreras de Yeguas, pertenecientes a Las Matas de Farfán, no ocurre lo mismo con la Agüita de Oliverio, ubicada en la parte Norte de esta ciudad, perteneciente al distrito municipal de Las Maguanas-Hato Nuevo, de aquí.
Y que conste, los cientos de personas de toda la región Sur y hasta de otros puntos del país que se dan cita en dicho lugar, el 95% se bañan desnudos, en un charquito habilitado para esos fines, los que no lo hacen, al menos se lavan y mojan las cabezas, otros se llevan aguas en diferentes envases para sus casas, al considerarlas bendecida por Papa Liborio.
Claro, ni pensar que hombres y mujeres se bañan desnudos juntos, lo hacen por turno, dependiendo la cantidad presente de cada uno de los sexos, y aunque el lugar es bastante pequeño, sean masculinos o femeninos, siempre pasan de diez, provocando hacinamiento, pero nunca se ha originado discusión por quien vas primero y quien de segunda.
En la medida en que ha ido transcurriendo el tiempo, La Agüita de Olivorio ha pasado de lo mágico- religioso a un lugar de referencia para quienes visitan por primera vez esta ciudad, es decir, ya tiene un componente turístico, porque esta siendo visitado por decenas de personas que en periodos de asuetos, se dan cita allí.
En la masacre de Palma Sola, no solamente murió el general del Ejercito Nacional, Miguel Rodríguez Reyes, todos los hermanos y hermanas Rodríguez Ventura, los mentores y guías de movimiento, sobreviviendo aun, León Romilio Rodríguez Ventura, (El Mellizo), cuya edad supera los 90 años, y reside en la comunidad de Media Luna, en Carreras de Yeguas, a pocos kilómetros del lugar de la tragedia, ocurrida en horas de la tarde 28 de diciembre del 1962.
Un dato curioso es que la Iglesia Católica, que jugó un papel importante en la destrucción del movimiento mesiánico olivorista de Palma Sola, nunca ha se ha referido a la creencia de miles de peregrinos que visitan el lugar.
