Tras leer Polvo Eres, los poemas más recientemente publicados por Jeannette Miller (Coleccion del Banco Central, Jose Alcántara, Editor), queda clara la autenticidad de una mujer que escribe desde si, son clamores y desgarros nacidos de su ser, sin atar sus textos a las a directrices de nadie ni de nada.
Jeanette Miller es en este y en otros textos anteriormente divulgados, una manejadora fiel del sentimiento interior femenino, al que dota de vida y belleza contextual, ensimismada en el oficio de ser portavoz de las dimensiones de la emoción y la ausencia, de la distancia, el amor sugerido o la emoción expresada con acertiva perspectiva, con audacia y valor, sin aspavientos y tomando el ser mujer desde una pespectiva singular, libre y única.
Es una poeta que va por la calle. Miller es una voz capaz de narrar el sentido no obvio del curso de los dias.
Todavía recordamos con placer un poemario suyo en que se inspira en los siete días de la semana, arrancando de cada uno de ellos, destellos no sospechados por la perspectiva ordinaria de la vida.
En ese trabajo, la Miller, un ejemplo de trabajo de creación literario y de investigación, que uno no llega a explicarse su destreza en la distribución del tiempo, Miller asigna a los dias de la semana, sus pistas mas hondas y sus señales menos conocidas, poniéndolos a girar en el tiovivo de sus emociones encontradas, lúdicas.
Polvo Eres
Al reencontrar su poética, resaltan dos aspectos: la constancia temática y la renovación en la aparentemente simple expresividad de sus lenguajes.
Es capaz de dar rienda suelta las pasiones que la corroen como en entusiasmante virus de la alegria, al decir, en Sin nombre:
Me gustas en la oscuridad/cómo hueles,/el ruido de su barba de hombre/trepidando en mis oídos/ Me gusta tu mirada/esquiva y asombrada,/tus ojos pardos/ que llegan demasiado tarde a este camino huidizo/de planes tronchados y de agravios..
Y es la misma voz, capaz de contarnos: Un cuerpo desmembrado/ los ojos sin mirar/ el pelo seda negra antes, /amarilla y verde la piel/la quijada sujeta por un lazo/los dedos transparentes/ polvo eres.
Se tiene en Jeanette una poeta despierta a la vida. Una que camina en una ciudad que se mutila en la profundidad de sus miserias sociales y el sinsentido de la violencia.
Ella marca un paso. Una marcha que aleja los troncos cansados de la rutina para elevarnos en una mirada nueva de sensaciones y encuentros. Y variantes del olvido. Es una poeta.

