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MIU ve 50 Aniversario de la Toma de Posesión de Juan Bosch un triunfo del pueblo dominicano

MIU ve 50 Aniversario de la Toma de Posesión de Juan Bosch un triunfo del pueblo dominicano

SANTO DOMINGO, D.N.-El Movimiento Izquierda Unida (MIU) consideró que a 50 años de la llegada de Juan Bosch al Poder, una gesta que marcó el fin de la dictadura trujillista, la nación dominicana junto con las nuevas generaciones se inclinan ante la vida y obra ejemplar del Profesor y ex Presidente y ante quienes levantaron sus banderas mancilladas por la fuera y la ignominia, ofrendando sus vidas en aras de la libertad.

Miguel Mejía, Secretario General del MIU, planteó mediante un Documento aprobado por la Dirección Política de su partido, que la lucha por la felicidad del pueblo dominicano aún prosigue, tras 50 años de una toma de posesión del Profesor Bosch que significó una victoria popular.

A continuación, Texto Aprobado por la Dirección Política del MIU, suscrito por su Secretario General y Líder, Miguel Mejía, en torno al 50 aniversario de la Toma de Posesión de Juan Bosch:

50 ANIVERSARIO DE LA TOMA DE POSESIÓN DE JUAN BOSCH: UNA VICTORIA POPULAR

“El 27 de febrero de 1963 Juan Bosch se juramentaba ante la Asamblea Popular de República Dominicana como el primer presidente democráticamente electo en los últimos 32 años. La mirada atenta del mundo contemplaba el espectáculo de un pueblo que renacía y daba ejemplar muestra de su apego a la libertad exaltando a la Primera Magistratura de la República a un luchador antitrujillista que enarbolaba las banderas de los principios y la justicia social.

“Con la toma de posesión de Bosch se cerraba un agitado proceso de transición que comenzó el 30 de mayo de 1961, con el ajusticiamiento del tirano Rafael Leónidas Trujillo, atravesó el  gobierno de Joaquín Balaguer, se prolongó con la administración del Consejo de Estado, y culminó con la convocatoria a una Asamblea Constituyente, de la cual surgió la Constitución de 1963, y las elecciones presidenciales del 20 de diciembre de 1962, en las cuales resultó ganador el candidato del Partido Revolucionario Dominicano, el profesor Juan Bosch, tras obtener 628 044 votos de 1,5 millones de votantes habilitados.

“Bosch y el PRD no sólo tuvieron que lidiar con el analfabetismo dominante en la población, con la inercia mental de tantos años de terror y adoctrinamiento trujillista, con la división fomentada entre las fuerzas revolucionarias por la oligarquía nacional y el imperialismo, con los remanentes reaccionarios y golpistas agazapados en las Fuerzas Armadas y los organismos de Seguridad, con la corrupción utilizada como herramienta de control y dominio y una feroz campaña de ciertos sectores de la Iglesia anclados en un anticomunismo trasnochado y visceral. Haber logrado sortear tantos escollos, en pocos meses, sin un partido organizado y en medio de la represión y las campañas difamatorias, constituye un ejemplo histórico imperecedero, una muestra que sólo mediante la movilización y la formación de conciencia ciudadana es que un proyecto político puede tornarse arrollador e invencible.

“Con Bosch triunfó y llegó al poder, hace ya 50 años, lo mejor del abnegado pueblo dominicano. No se trataba, en consecuencia, de un simple relevo de mando, ni de un cambio de figuras, sino de una victoria popular: la de la esperanza y la fe en un futuro mejor. Esa esperanza y esa fe fueron las que Bosch encarnó y con ellas, como banderas, llegó a la Presidencia de la República.

“De nada valieron los ataques de la oligarquía agrupada en la Unión Cívica Nacional, ni las maniobras injerencistas del embajador norteamericano, John Bartlow Martin, procónsul imperial que no titubeó en espiar, dividir, sobornar, chantajear, amenazar y difamar a las fuerzas más progresistas y revolucionarias del momento, en cumplimiento de la tarea estratégica encomendada por el presidente Kennedy: evitar, por todos los medios posibles, que República Dominicana se convirtiese en una segunda Cuba. La victoria de Bosch no pudo ser evitada, como tampoco Bosch pudo ser amaestrado ni amedrentado, como se esperaba.

“En el mismo discurso de toma de posesión, el nuevo Presidente, no titubeó en declarar que los pueblos de América Latina “…quieren actuar juntos en defensa de sus libertades democráticas, pero al mismo tiempo tienen un vivo sentimiento de orgullo por el legado de soberanía nacional que recibieron de sus fundadores”. Un líder popular, como el presidente Bosch, que empezaba su mandato hablando de justicia social, soberanía, democracia, libertades, acabar con la corrupción, desarrollo para todos, respeto a las leyes y la Constitución, igualdad y paz, no podía ser bien visto, ni tolerado por las fuerzas retrógradas a cuyos intereses afectaba. Desde antes de su toma de posesión comenzaron a conspirar para burlar la voluntad popular y revertir sus avances, con el aliento y el apoyo del imperialismo yanqui.

“Tras siete meses de fecundo gobierno, de ejemplar conducción del país, de aplicación de planes de desarrollo de beneficio popular, de defensa incondicional de los intereses nacionales, de campañas de alfabetización y extensión de la educación y la salud a todos los rincones de la nación y de sentar las bases para un desarrollo autóctono y sostenible, el gobierno de Bosch, el mismo que proclamase en su toma de posesión que “…mientras gobernemos, en República Dominicana no perecerá la libertad”, fue derrocado por un golpe de Estado. En su lugar  se instaló el Triunvirato, negación de la esperanza y la fe del pueblo, represor y entreguista. No tardaría en ser reconocido y apoyado, generosamente, por el gobierno de los Estados Unidos.

“Para reivindicar la victoria popular escamoteada, los esforzados jóvenes del Movimiento “14 de Junio” fueron a pelear y morir en “las escarpadas montañas de Quisqueya”.  Por el regreso de Bosch, por el regreso del orden constitucional y de su representante, se alzó el pueblo enardecido y los militares constitucionalistas que protagonizaron la gloriosa Revolución de Abril de 1965.

“A 50 años del inicio de aquella gesta, la nación y las nuevas generaciones se inclinan ante la vida y obra ejemplar de Juan Bosch y ante quienes levantaron sus banderas mancilladas por la fuerza y la ignominia, ofrendando sus vidas en el empeño.

La lucha por la felicidad del pueblo dominicano aún prosigue”.

Miguel Mejía,

Secretario General,

Movimiento Izquierda Unida (MIU).

El Nacional

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