La propuesta de privatización del resto del sistema eléctrico que no lo está anunciada por el Consejo Nacional de la Empresa Privada, CONEP, se constituye en una ofensa al pueblo dominicano, que ha sido burlado por el actual administrador del sistema eléctrico, Celso Marranzini, quien se aprovechó de la buena fe del presidente Fernández, forzando su designación al frente de este importante sector para la seguridad estatal, ofreciendo soluciones que jamás ha tenido en sus manos.
No se trata de un hecho aislado o de una iniciativa impensada y sorpresiva, sino de una nueva etapa en el bien calculado proceso de desmantelamiento neoliberal del Estado dominicano, y en la transferencia de los recursos nacionales al sector privado, lo que provocará una mayor dependencia a intereses oligárquicos, nacionales y foráneos, una pérdida de la soberanía, un mayor empobrecimiento de las mayorías, y a la larga, un peligroso resquebrajamiento de la estabilidad y gobernabilidad de la nación.
Tampoco ha sido casual el momento escogido para adelantar la propuesta: sus promotores saben que el país se encuentra inmerso en un período electoral, en medio de una campaña en que el partido de gobierno y sus fuerzas aliadas se perfilan como seguros ganadores, con lo cual creen garantizar que la opinión pública nacional no esté en condiciones de prestar atención a las consecuencias de este robo, y que por omisión, puedan triunfar sin hallar la oposición esperada.
Una y otra vez, en su egoísmo y su ambición desmedida, estos grupos filiales del gran capital, sostén de las aventuras imperialistas, a escala mundial, apuestan por el engaño, la manipulación, la desinformación y el olvido inducido del pueblo, con el objetivo de hacerlo cómplice de este nuevo asalto desvergonzado contra el bien común y el patrimonio que no les pertenece. En su arrogancia y desprecio hacia los trabajadores del país, que con su trabajo sostienen la economía nacional, en tiempo de graves crisis mundiales, esta élite de ambiciosos sin conciencia actúa con una evidente actitud antinacional.
Y no sólo han calculado el momento adecuado para consumar su crimen de lesa patria, sino que saben de sobra la debilidad institucional del Estado dominicano, al que tratan de poner de rodillas. Muchos de los promotores más entusiastas de este plan han actuado, deliberadamente, desde posiciones estatales, como quinta- columna al servicio de las empresas privadas que eventualmente se beneficiarían de ser este proyecto aprobado.
Una vez más, investidos de la confianza depositada en ellos como servidores públicos, han traicionado y burlado, por apetitos mezquinos, al pueblo al que deberían servir. No se conformaron con imponer al pueblo dominicano a su representante, en la persona de Celso Marranzini, para que sea juez y parte sus intereses, haciéndole una competencia desleal al propio Estado dominicano, transfiriendo los grandes clientes a su firma Multiquímica, con la cual vende energía sin producir energía, lo que constituye una falta de ética y de moral ante la sociedad dominicana.
Y lo han puesto ahí, precisamente para crear una percepción ante la sociedad dominicana de que estas empresas son deficitarias en manos del Estado dominicano para hacerlas eficientes en manos de ellos. La reacción de Marranzini de que no apoya que se privatice es una posición hipócrita. Su práctica así lo demuestra.
El llamado proceso de capitalización del sector eléctrico, que supuestamente iba a eliminar el modesto gasto estatal, en subsidios, de alrededor de $ 200 millones de pesos, ha conducido a la calamidad nacional de cubrir un déficit que ya ha superado los $ 1000 millones de dólares.
El subsidio al sector eléctrico representa una cantidad de dinero regalado cual renta vitalicia e inmerecida, a los intereses del sector eléctrico, que integran las elites empresariales criollas, y a oscuras firmas de inversión en las que supuestamente están ligados los políticos estadounidenses y europeos que nos han vendido esta receta de espanto, y que militan, por lo general, en la extrema derecha conservadora, y consecuentemente neoliberal, de sus respectivos países.
Este intento es aún más criminal e irresponsable, si cabe, por hacerse en tiempos en que la mayor parte de los países del mundo, incluyendo los europeos y los propios Estados Unidos, vienen de vuelta de aquella pesadilla privatizadora y neoliberal que tanto dolor trajo a nuestra región, y que ha fracasado en toda la línea.
Intentar vendernos de nuevo una receta fallida y letal, como hacen estos grupos que propugnan por la privatización del sector eléctrico dominicano no es solo un crimen, sino también una descarada estafa que intenta burlarse de la inteligencia de nuestro pueblo.
La propuesta del CONEP no es más que una burla, porque los empresarios ya lo controlan todo, y el sistema trabaja con el único propósito de maximizar las ganancias de los monopolistas capitalistas que están en la cúspide de la pirámide. Desde esta óptica y vislumbrando las enormes ganancias que llenarán sus bolsillos, de ser aprobada esta propuesta, ¿puede importarles en lo más mínimo los agobios crecientes que el alza de los precios y servicios impondría a la mayoría de sus conciudadanos, y el riesgo de estallidos sociales, de incalculables consecuencias, como ya ocurrió en la Argentina o la Venezuela neoliberales y privatizadas, incluso, en la propia República Dominicana, hace unos años?
La única experiencia de capitalización en nuestro país que mantiene un sentido de defensa del interés nacional y de protección de la economía popular, fue la venta de la porción de la Shell en la Refinería Dominicana de Petróleo a la empresa petrolera venezolana PDVSA.
Rechazamos a los sectores que creen que sólo entregándonos en los brazos del FMI y del capital internacional podremos lograr nuestros objetivos nacionales. Reclamamos que se reconozca el aporte significativo para el avance de la nación, que han tenido programas como el de Petrocaribe, provenientes de los nuevos mecanismos progresistas surgidos en la región.
Rechazamos las privatizaciones neoliberales que solo traerían más sufrimiento, dependencia y devastación a nuestra nación. Luchemos por un país digno, estable, próspero y soberano.

