En 10 años, desde 2016 hasta diciembre de 2025, se han registrado 28,829 fallecidos de acuerdo con datos del Opsevi y si se incluyen los 381 de lo que va de 2026, la suma se eleva a 29,210.
La Semana Santa en República Dominicana no solo es sinónimo de reconocimiento espiritual, sino también de cifras que cada año encienden las alarmas.
En 2025, el país cerró el asueto con 32 fallecidos, de los cuales 30 murieron en accidentes de tránsito, consolidando este fenómeno como la principal causa de muerte durante el feriado.
Detrás de estas cifras hay un patrón repetitivo: la imprudencia al volante y el uso masivo de motocicletas. De hecho, más del 80 % de los accidentes y muertes involucraron motocicletas, confirmando que este medio de transporte.
Los informes del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) detallan que durante el asueto de 2025 se registraron al menos 212 accidentes de tránsito, afectando a más de 240 personas en todo el territorio nacional. La mayoría de estos hechos ocurrieron en autopistas y zonas urbanas de alta circulación.

Aunque las autoridades implementan millas de efectivos y campañas preventivas, los resultados reflejan una realidad persistente: el comportamiento ciudadano sigue siendo el eslabón más débil en la cadena de prevención.
Al observar el comportamiento histórico, las estadísticas muestran que el país mantiene un promedio cercano a 30 fallecidos por Semana Santa, lo que indica una preocupante estabilidad en los niveles de siniestralidad.
Proyección Semana Santa 2026
Bajo este contexto, expertos en seguridad vial advierten que, de no producirse cambios significativos en la conducta de los conductores y en la fiscalización, las cifras de 2026 podrían igualar o incluso superar las de 2025.

Factores como el aumento del parque vehicular, el alto uso de motocicletas y el consumo de alcohol durante el asueto siguen siendo variables determinantes. A esto se suma el incremento en los desplazamientos hacia playas, ríos y provincias del interior.
Una proyección conservadora, basada en tendencias recientes, sitúa el posible escenario en: Entre 28 y 35 fallecidos. Más de 180 a 220 accidentes de tránsito Cientos de lesionados en todo el país
Este escenario dependerá directamente del nivel de cumplimiento de las medidas adoptadas por las autoridades y del comportamiento ciudadano.
El factor humano: clave en la ecuación
Las campañas de concienciación han insistido en el uso del casco protector, la reducción de velocidad y la prudencia, pero los datos evidencian que el problema trasciende las normativas.
Cada accidente no solo refleja una falla en el sistema, sino una decisión individual que puede terminar en tragedia. La Semana Santa, más que una temporada de descanso, se convierte en una prueba anual de responsabilidad colectiva.
En conclusión, si algo enseñó la Semana Santa de 2025 es que, las cifras no son casualidad. Son el resultado de una conducta repetida año tras año. La gran interrogante para 2026 no es si habrá accidentes, sino cuántos podrán evitarse.
