Murió el pasado sábado, a la edad de 74 años, uno de los más elegantes bailadores de son y salsa de Santo Domingo: Angel Amparo Rosa (Pelao).
Amparo Rosa, quien murió de una enfermedad hepática, fue sepultado el domingo en el cementerio Cristo Redentor, en un sepelio al que asistieron dolientes del Distrito Nacional, San Francisco de Macorís, Villa Rivas y Puerto Plata.
Pelao, quien estuvo casado durante 47 años con doña Pura Pérez, murió la noche del sábado en su residencia de la calle Ravelo número 1 en Villa Francisca, Distrito Nacional.
Fue un asiduo visitante de La Vieja Habana, en Villa Mella; El Monumento del Son, en Sabana Perdida y del Cañón, en la calle Barahona a esquina Doctor Betances, en Villa Francisca, donde acostumbraba a dar un espectáculo de buen baile.
Igual que Chencha y Bonyé fue un ferviente seguidor de Bartolito y sus Bravos y de César Nanum y el grupo Maniel, cuyas presentaciones buscaban como si fuera un asunto de vida o muerte. De hablar pausado, Pelao nació en Villa Riva, San Francisco de Macorís, el 27 de febrero de 1938, el mismo día que se conmemoraba el 84 aniversario de la Independencia Nacional.
Pelao era tan elegante al bailar que sólo podían competir con él los villamelleros Teófilo Martínez Mañón (El Teniente Tamba) Antonio Magallanes y Juan Mañón.
Mucha gente recuerda a Pelao, no sólo por su elegante baile, sino también, por su forma impecable de vestir, siempre combinado, con sus camisas de vivos colores, pantalones almidonados, zapatos relucientes, casi siempre de dos tonos, gorra sonera, bien recortado y afeitado.
Se fue Pelao, un grande entre los grandes del son.

