BANI. Una mujer murió de un balazo en la cabeza ayer tarde al quedar atrapada en un tiroteo entre dos bandas que se disputaban el control de ventas de drogas en el barrio Santa Cruz.
Diomaris Greleida Pimentel Tejeda, de 34 años, dejó en la orfandad a cuatro niños.
La mujer asesinada recibió el balazo en la región parietal izquierda sin orificio de salida, fracturas craneales múltiples, hemorragia intracraneal y laceraciones en el cerebro, según certificó el médico legista Walter López Pimentel.
Santo Yovanny Pimentel Tejeda, hermano de la víctima, responsabilizó a los presuntos delincuentes vinculados al micro tráfico identificados como Edulín, Ariel, Alberto y Arepita, residentes en los barrios Santa Cruz y Villa Majega, de aquí.
Afirmó que los dos primeros estaban armados de pistolas y los últimos con escopetas, cuando protagonizaron el tiroreo cuando se desplazaban en dos motores por la calle Padre Rosón.
Expresó que durante el tiroteo a plena luz del día, los residentes del barrio Santa Cruz tuvieron que alojarse en el interior de sus viviendas y cuando su hermana se proponía a entrar a su casa, fue alcanzada por uno de los disparos que le causó la muerte instantánea.
Con la muerte de Pimentel Tejada, suman nueve los casos de mujeres asesinadas de forma violenta en Baní en lo que va de este año.
El cuerpo de la mujer tras ser herida fue llevada al hospital Nuestra Señora de Regla, y de allí trasladadas al Instituto Nacional de Patología Forense en Azua.
Sus restos son velados en la calle Padre Lorenzo Harts número 25 del citado sector y será sepultado esta tarde en el cementerio de la comunidad de Escondido. Residentes del barrio habían denunciado que jóvenes vinculados al tráfico y consumo de drogas mantienen en zozobra a sus habitantes.
