Por Ana Inés CIBILS, Maria Lorente
MONTEVIDEO, 10 Jul 2014 (AFP) – El presidente uruguayo José Mujica, quien se reunirá con Vladimir Putin la semana próxima, aseguró el miércoles que es necesario «tener relaciones con todo el mundo» y llamó a tolerar regímenes diferentes como el cubano, en una entrevista con la AFP en la que aseguró que en el futuro habrá «formas de democracia que hoy ni siquiera podemos imaginar».
Mujica recibió a la AFP en su modesta chacra de las afueras de Montevideo, donde sostiene que tiene lo necesario para vivir, no por apología de la pobreza sino porque no quiere «complicarse la vida».
El mandatario que desde que asumió el poder en 2010 se ha convertido en referente regional y ha ganado una fuerte popularidad en el exterior, viajará la semana próxima a Brasilia para participar de una reunión de presidentes sudamericanos con sus pares del bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y aprovechará la ocasión para mantener un encuentro bilateral con el presidente ruso Vladimir Putin, en momentos en que éste enfrenta a la Unión Europea que anunció sanciones a Moscú por haber anexado a Crimea.
Consultado si no es una especie de provocación, responde con su habitual estilo directo: «¿Cuando le vendemos carne o le compramos otras cosas es provocación? Nosotros no vamos a cambiar la realidades del mundo, son como son. Fuimos a hablar con (Barack) Obama y no voy a cambiar la naturaleza del imperialismo yanqui por decir lo que pienso. Creo que un país debe tener relaciones con todo el mundo, sobre todo con los que cortan el bacalao».
«Del punto de vista teórico del mundo, personalmente no estoy de acuerdo con la construcción de bloques. El movimiento mundial que existe de construcción de bloques es una lucha de poderes entre grandes potencias, me da la impresión, para intentar frenar a China», sentenció.
«Creo que la libertad es el manejo de construir una interdependencia flexible que nos permita construir la mayor cantidad de alternativas», enfatiza. «Entonces hablamos con Putin, vemos qué puede salir, hablamos con China, hablamos con todos», dice sonriente.
– Hay que «convivir con la diferencia» –
Este exguerrillero de 79 años, que no dudó en tomar las armas en la década del 60 y 70 y desde que asumió la presidencia ha llamado la atención del mundo por su vida austera, sus cuestionamientos al consumismo y sus llamados a la paz en la región, fue recibido como líder regional en la Casa Blanca por su par estadounidense, en mayo de este año.
«Obama me planteó el deseo manifiesto de tratar de mejorar la relación con Cuba. Me transmitió la preocupación por alguien que está preso en Cuba, de origen norteamericano», dijo Mujica, en referencia al estadounidense Alan Gross, condenado por espionaje.
Al preguntarle si el régimen cubano es una dictadura, el mandatario responde: «desde el punto de vista teórico practican lo que ellos llaman dictadura del proletariado, que es democracia de un sector tratando de eliminar las clases sociales en un futuro».
«O aprendemos a tolerar lo que es diferente y por lo tanto aprendemos a convivir con la diferencia o el mundo se hace inhabitable», recalcó. «No quiere decir que uno esté de acuerdo. Pero en el mundo existen claves distintas».
«Yo creo que los hombres venimos luchando por la democracia y la ventaja que tiene la democracia es que nunca se considera ni terminada ni perfecta. Lo que están viviendo ustedes, los más jóvenes, el internarnos en la era digital, probablemente va a desatar formas de democracia que hoy ni siquiera podemos imaginar», aseguró.
– Una crisis ideológica –
Para el mandatario uruguayo, hay una crisis ideológica de la izquierda en el mundo. «Creo que está buscando sus paradigmas en un mundo que se globaliza», sostuvo.
«El hombre ha llegado a un desarrollo civilizatorio que necesita siquiera empezar a razonar como especie qué es lo que le conviene. La humanidad necesita cierta gobernanza y no hay», destaca.
Sus discursos cuestionadores de los países ricos le han granjeado una popularidad fuera de fronteras inédita para un presidente de este país de 3,3 millones de habitantes.
Es «porque pega en el clavo», dice. «Yo no descubrí nada. (…) Las posibilidades que tiene el hombre hoy son tremendas. Pero está despilfarrando los recursos y la energía y agravando los problemas».
Vehemente, defiende las iniciativas de recibir presos de la cárcel de Guantánamo -aún no concretada- y que el país acoja niños refugiados sirios, cuestionadas por la oposición política uruguaya, que lo acusan de estar trabajando para ganar el premio Nobel de la Paz, al que fue nominado por legisladores de su partido y la ONG holandesa Drugs Peace Institute.
«Siempre van a decir cosas. Lo de Guantánamo a mí me pareció que era un deber», señaló.
En la misma línea defendió su plan para que llegue al país, a partir de setiembre, un centenar de refugiados sirios.
«El mundo rico, así como las clases más acomodadas, pasan al lado del dolor y no lo quieren ver. Los perros de Europa y Estados Unidos comen mejor que muchísimos africanos», indicó. «Yo creo que los pobres del mundo son del mundo entero».

