Cuando escuchamos maltrato infantil, muy comúnmente se nos ocurren escenas de vejaciones a un menor por parte de un desconocido, tirano.
Sin embargo, son muchas las ocasiones en las que, lamentablemente, los padres, por diversas motivos, pueden tornarse en maltratadores. El estrés laboral, un carácter iracundo, los problemas económicos o dificultades de pareja, son sólo algunas de las causas de tal mal.
Para identificar si existe un maltrato, sugerimos considerar los siguientes puntos:
Las palabras, castigos y reprimendas dadas a los hijosdeben ser proporcionales a la conducta o acto realizado. Las pelas no son del todo negativas, pero, para que cumplan su cometido, hay que reservarlas para situaciones que lo ameriten.
Revisar las motivaciones antes de corregir. ¿Existe una relación entre el estado de ánimo actual y el tipo de corrección que se dará? Si se corrige más cuando se está cansado o estresado, y menos cuando el padre se siente de buen humor, probablemente el niño nunca aprenda a distinguir entre las conductas deseadas y las que no, y se las pase adivinando cómo se siente papá o mamá para ver si emite o no alguna conducta.
Controlar las emociones. Hay que tener extremo cuidado con los ataques de ira, en los que padres pueden hacer e incluso decir- cosas que pueden dañar a un niño de por vida. Como tanto se ha recomendado, cuenta hasta diez y, si después de contar no te has calmado es porque no es el momento más adecuado para corregir la conducta de tu hijo.
Cuidado con las palabras. Comentarios sarcásticos, como sigue haciéndolo muy bien, cuando queremos decir lo contrario no harán que un niño cambie de conducta.
Cualquier padre, incluso sin percibirlo, podría caer dentro de los vicios de un padre maltratador. Por lo que es importante procurar una salud mental propia, en miras de relacionarnos con nuestros hijosde la mejor manera.

