Otra vez el mismo cuento: un borrón parecido y un nuevo titular que dice respetará las leyes, la Constitución y los derechos ciudadanos. No importa cuantos hayan sido los asesinados, los mutilados, los torturados Ni cuantos las evidencias de complicidad en acciones delictivas..
Un borrón parecido y el mismo Ministerio Público que se subordinó y fue cómplice de todas las violaciones y delitos dice que en lo adelante no será así, que ya decidió asumir su papel investigador y que ya el cuerpo policial aceptó su rol secundario en la materia.
Así, las violaciones a las leyes y las complicidades exhibidas, serían engavetadas, y se abriría la cuenta nueva sin la menor garantía de sanción de las nuevas faltas
¡Les importa sobre todo el show mediático repetitivo!
¡Borrón, oraciones al señor y un nuevo jefe procedente de la misma claque! Una mega escolta, una asesoría jugosa y un diploma de reconocimiento para el saliente.
Todo se queda entre buenos amigos: no hay grilletes, ni cárcel, ni procesos judiciales para los responsables del baño de sangre ni para los inquilinos de la escuela de Alí Babá; aunque hayan confesado recibir mensualmente 30 millones de pesos por servicios prestados al Estado y a la sociedad en su tesonera lucha contra la delincuencia.
De ATIEMAR mejor ni hablar. Como tampoco de la droga y los millones de Paya, del carnet de la DNI para Agosto, de los generales protectores de Toño Leña y de las funciones de Juancho El Loco, quien se queda activo en la Policía junto al rentable control rosado del botín de la DNCD.
Ese es el cálculo malvado de los de arriba, que siempre le ha dado buen resultado por la ausencia de la debida reacción de los de abajo.
Pareciera que el tiempo está detenido y que ahora se repiten impunes las mismas indignidades de diez, veinte, treinta y cuarenta años atrás.
Todo montado sobre la señal del líder, sobre la ambición del predestinado que se ha autodenominado El destino de la sociedad; auto-impulsado por su nueva Cruzada del Amor y/o para el Progreso.
¿Cuando habrá de llegar la hora de la rebelión de las víctimas de los asesinatos y mutilaciones y del robo del erario perteneciente a los contribuyentes?
Desdice de esta sociedad tan prolongada pasividad, por lo que no se debe dilatar más el ajuste de cuenta imprescindible: armando expedientes, instrumentando procesos, reclamando cárcel y sanciones para esas elites facinerosas ¡Ni borrón, ni olvido, ni perdón!

