Privatización del patrimonio público y recursos naturales a favor de gran capital. Monopolios y oligopolios controlando cada vez más la economía.
Partidocracia corrompida y emporios manejando a su antojo el sistema político y las instituciones. Élites políticas y militares enriquecidas a través de la narcocorrupción.
Bipartidismo dominado por crápulas que fungen de conductoras del PLD, PRD y grupos satélites. Sistema de privilegios para la alta burocracia y tecnocracia. Tratados de libre comercio a favor de corporaciones extranjeras y mafias importadoras.
Impunidad de los delitos de Estado y empresariales. Congreso, sistema judicial y electoral bajo control del presidente.
Constitución y leyes orgánicas diseñadas para reproducir una dominación elitista y perversa, y sobre ellas estructuras de poder en las que lo privado aplasta lo social.
La ciudadanía asumida como clientela. Más del 60% de la sociedad sometida a procesos de empobrecimiento. Más de la tercera parte de la juventud sin acceso a trabajo y estudio. Más de dos millones de seres humanos sin cobertura de salud y seguridad social y parte del resto con asistencia precaria y cobro abusivo.
Más de 700 mil familias privadas de viviendas mínimamente confortables. Más de 2.5 millones sin acceso a agua potable y protección sanitaria. Uno de los peores sistemas educativos del continente. La mayoría de la población campesina sin acceso a la tierra, a crédito y asistencia técnica.
Criminalidad policial (tortura extorsión, asesinato cotidiano) y creciente inseguridad ciudadana), a consecuencia de un Estado Delincuente. Autoritarismo y perpetuación en los cargos públicos y en las direcciones políticas. Violencia sistémica contra la mujer y contra la población empobrecida.
En verdad, esto nada tiene que ver con un estado social democrático de derechos; aunque la Constitución lo proclame y el Poder Ejecutivo le ponga ese rótulo al 2012.
Sufrimos un estado capitalista-dependiente, neoliberal, antidemocrático y de derecha. Pero Leonel es experto en invertir propagandísticamente la realidad, gustando hacerlo cuando presiente que el Estado que representa tendrá que negar más aún los derechos que proclama.
Porque, a más crisis capitalista y mayor resistencia popular, menos democracia, más represión y menos derechos sociales en el 2012

