Santiago ¡Hey! ¿Va a limpiar?. Esta es la frase que da la bienvenida al parque Duarte, alojamiento de decenas de niños que desarrollan su vida entre árboles, brisa fresca y el bullicio del corazón de esta ciudad.
Este espacio de recreo que durante años ha sido considerado como un símbolo histórico de esta ciudad se ha convertido en fuente de empleo para cientos de niños que por su condición económica precaria se han visto en la necesidad de pasar sus días entre los bancos y sombra de este lugar.
Lustrar zapatos es la principal actividad para los niños y adolescentes que hacen vida diaria detrás de los imprescindibles pesos en este lugar para poder sobrevivir.
Un ejemplo, es el de Juan Pérez (nombre ficticio), un niño de apenas once años de edad, quien es el mayor de cuatro hermanos.
Este niño se dedica a lustrar zapatos como una manera de conseguir el dinero necesario con que ayudar a mantener sus hermanos y su abuelita que está enferma.
Juan se levanta diariamente a las siete de la mañana para poder llegar a tiempo al parque e iniciar su labor diaria.
Mi abuela no tiene el dinero para darme lo que quizás quisiera, por eso tengo que trabajar, afirma Juan que tiene dos años que se gana la vida lustrando zapatos.
La educación se encuentra en segundo plano para niños como Juan. Voy a la escuela en la tarde, porque trabajo en la mañana, y agrega que no sigue un horario disponible para repasar sus clases por lo que confiesa que no le va bien en la escuela.
Cien pesos es el promedio de lo que gana por día. Con esto debe ayudar a la alimentación de sus hermanos quienes según expresó, tienen siempre la esperanza de que él haya lustrado los zapatos suficientes como para sobrevivir sin más sobresalto.
Un anhelo que no siempre es alcanzado pues lo que gana no le permite suministrar lo necesario a los suyos. Esto se debe a que es el único que trabaja de la casa donde reside. Vivimos de lo poco que yo consigo, mi abuela está enferma y no puede trabajar, dice muy vivaracho el niño de tez oscura quien no falta un sólo día al trabajo de lustrar zapatos para para conseguir Los chelitos como los llama.
Al igual que Juan, cientos de niños lustrabotas han dejado en este parque cada uno de sus sueños para asumir una vida de adulto, cargando sobre sus hombros una responsabilidad incluso mayor que ellos mismos.
100 niños
En Santiago fungen de limpiabotas en el parque Duarte para buscar el sustento de sus familias. Muchos son orientados por Acción Callejera.

