POR: Juan Arístides Taveras Guzmán
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Apoyamos en principio al nuevo proyecto nacional de naturalización, regularización y migración sometido en las últimas horas al congreso nacional, porque el mismo culmina adornando el heroico transito histórico que hemos recorrido desde nuestros inicios, vadeando todo tipo de luchas hasta llegar a nuestra soberanía un 27 de Febrero de 1844 con el grito de libertad democrática protagonizado por nuestros patricios libertadores Duarte, Sánchez y Mella y otros, habiendo tenido que vivir toda clase de ocupaciones, intergobernaciones , persecuciones , anexiones, férreas dictaduras y otras, donde siendo justos, lograr lo que hoy somos según la historia, el país que más amo Colon, con un pueblo privilegiado por sus riquezas naturales, las condiciones humanas de las mayorías de nuestros hermanos, clima como bendito por Dios aunque hayamos contado con degenerados excepcionales en todas las áreas.
Nuestra historia ha sido hermosa y privilegiada si tomamos en consideración que como país chiquito. Debemos resaltar constancia de que Dios el todo poderoso nos ha ayudado si analizamos a fondo nuestra historia. Basta recordar algunas de las estrategias que nos ayudaron en aquellas luchas como nos aprovechamos los dominicanos de los famosos lanceros que fueron tan efectivos cuando nos defendíamos de los ingleses con las devastaciones de las huestes de Francis Drake, William Penn y Robert Venables, en su busca de que fuéramos ingleses donde había sido coronado Drake por la Reyna de Inglaterra como héroe por venir a zaquear nuestras humildes propiedades.
Se recuerda que aprovechamos el raro recurso del sonido de los cangrejos que alarmaban a muerte a los invasores y así como las propias luces de nuestros cocuyos.
Creo que el nuevo proyecto calara profundamente en la conciencia nacional y extranjera, ya que el mismo, si nuestros legisladores lo revisan bien con sentido humano y de alta visión con que ha sido sometido por nuestro señor presidente, para estos tiempos de cambios y libre comercio bien interpretado justamente con beneficios recíprocos como debe ser, nos levantara como país cada vez más el respeto por el amplio sentido de justicia, humanismo, confraternidad y generosa humanidad con los vecinos , una cualidad que lamentablemente nadie podrá negarnos ni igualar como pueblo excepcionalmente solidario y justo para nuestro futuro a todos los niveles. Además sembramos esperanzas para todos.

