¿Qué Pasa?

Nunca olvides las raíces de tus ancestros, de tus recuerdos

Nunca olvides las raíces de tus ancestros, de tus recuerdos

Cholo Brenes

Cuando alguien a quien usted ayudó, orientó y lo colocó en sitiales envidiables, deja de visitarlo, le escurre la mirada y jamás vuelve a hablar de usted.  Debería  preguntarse la razón por la cuál hace eso.

No importa en la “malaria” en la cual se encontró, el estado de olvido en el  cual lo colocó la sociedad. La casi inanición por la cual casi atravesaba. Nada de eso importa, lo que importa para esa persona es el presente, las nuevas amistades no desean recordar las primeras, el presente es sentirse que está, que pasó hace tiempo todos esos márgenes y hoy se encuentra en una posición de inmensa comodidad.

No piensan que esas cosas no caben en la lujosa caja ni en la fría tumba en donde mal descansará su efímero cuerpo.

Es que usted, aunque no  diga nada, le recuerda ese terrible pasado. Conozco de casos de artistas millonarios que daban penas en las calles, con vicios, hedores, durmiendo donde le cogía la noche y cada vez que aparece el nombre  suyo en  su cabeza, desearía, de esas pequeñeces del ser humano, que usted hubiera desaparecido de la vida. Pero Dios es más sabio que todos ellos y El es solamente quien decide cuándo  tu tiempo se acaba.

La miseria de hombres y mujeres es tan grande que sufren profundamente con el beneficio de otro, lo envidian, intentan perjudicarlo cueste lo que cueste y no descansan hasta ver su pie en el cuello ajeno. Pero “Lo que natura non da, Salamanca non  presta”. Por lo menos ojalá entiendan eso.

Las grandes tribus de América (Mayas, Aztecas, Incas) al momento de salir de las sombras de sus patriarcas tomaron en sus manos las raíces según su clan y las colgaron a su cuello para nunca olvidarse  de sus ancestros, de sus recuerdos. 

En épocas de plenitud es triste y desolador acordarse de la pobreza, de la mano amiga y desinteresada que lo quitó de ella.  Por eso es que no piensan… mejor  borran.

Solo el hombre justo de corazón se acuerda de su pasado y recuerda con orgullo de qué ciénaga salió.

(Dedicado a todos los que conocí en 42 años en el arte).

El Nacional

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