WASHINGTON. Mike McCurry, co director de la Comisión de Debates Presidenciales responde desde la experiencia de haber dirigido las relaciones con la prensa de Bill Clinton, del Departamento de Estado y de haber tenido importantes responsabilidades en las campañas demócratas entre 1984 y 2004: «creo que los debates son fundamentales. La ley no obliga a los candidatos a aceptarlos, pero hemos logrado, con los años, que los políticos entiendan el peso de los debates para su proyecto».
Estos encuentros, entiende McCurry, permiten al votante confirmar «cómo habla y cómo se maneja su candidato frente a su opositor, cómo rebate las opiniones contrarias, qué piensa realmente de los temas que preocupan a la población» y añade «una cosa es oír mensajes de tv. de 30 segundos y otra es verle personalmente desarrollar sus tesis».
Barack Obama y Mitt Romney celebrarán su primer debate -lo harán dos veces más antes de las elecciones del 6 de noviembre- el miércoles 3 de Octubre. Los dos, a juicio de McCurry, son buenos oradores y comunican bien. Obama tiene una ligera ventaja en las encuestas y a Romney le toca ejercer presión para acortarla.
¿Pero no hay nada realmente en juego? «Sí y no. Los debates no cambian la intención de voto pero marcan el tono y los temas del resto de la campaña y a 30 días de las elecciones eso es importante», explica McCurry. «Han servido anteriormente, por ejemplo, para saber que Gerald Ford no estaba en ese momento muy empapado de los temas de política internacional, que Dan Quayle trataba de compararse a Jack Kennedy hasta que su oponente demócrata, el senador Lloyd Bensten, lo puso en su sitio, o para que Ronald Reagan diera una excelente impresión.»
El 94% de los votantes, dicen las encuestas, han decidido ya su voto. El desafío, pues, es conquistar a ese margen mínimo de indecisos, informar a los desinformados, interesar a los desinteresados, que para una democracia tan asentada como la norteamericana son muchos, casi el 50%, y realmente movilizar al electorado el día de las votaciones.
El formato
El formato del debate de este año ha sido cuidadosamente consensuado con los equipos de los respectivos candidatos. Durante meses, se ha negociado el lugar, las características del espacio, el tiempo, el periodista… Jim Leherer, un veterano en estas situaciones, será el moderador; la Universidad de Denver el escenario, cinco canales de televisión lo co patrocinan y difunden y éstos -opina McCurry-son aspectos fundamentales para que los debates «tengan la importancia que el electorado les otorga».
McCurry, con importantes responsabilidades en muchas campañas demócratas, entiende los debates desde el punto de vista del partido, pero ahora, desde la comisión nacional que los organiza, sufre el otro lado: «En primer lugar, el esfuerzo económico es enorme y la Universidad que los acoge hace una encomiable labor de recaudación de fondos para suplir todo lo necesario. A cambio, obtiene prestigio y publicidad. Segundo, el hecho de que los cinco canales de tv especializados en noticias, lo difundan y co patrocinen otorga objetividad e imparcialidad, y eso es un requisito fundamental para que los candidatos acepten. Tercero, el moderador es fundamental, porque tiene libertad absoluta para preguntar lo que el considere oportuno, las preguntas jamás se pactan (sí los temas)».
Es la economía otra vez
Desde sus más de 35 años en los entresijos de la política de Washington y amplia experiencia internacional, McCurry entiende que los partidos demócrata y republicano no parezcan excesivamente diferentes ideológicamente, desde la perspectiva de otras sociedades. «Pero no se engañe, hay diferencias básicas en la manera de entender la vida y el papel del Estado y en esta campaña, estas diferencias han salido a relucir y son parte sustancial del debate. «
El 3 de Octubre Obama y Romney discutirán sobre política interna. Un debate posterior se centrará en política externa y en un tercero, los candidatos responderán directamente a preguntas variadas de los ciudadanos. Esta variable la introdujeron Carter y Ford en los años setenta y los ciudadanos lo valoran especialmente.
La economía, sin duda, será el centro del debate. En segundo lugar, el tema del seguro de salud, sobre el que los candidatos tienen diferencias radicales y que afecta tan directamente la vida de los votantes, en tercer lugar el papel del gobierno en la vida de los ciudadanos, y por último, «y el más importante a mi juicio», sonríe McCurry: «¿cómo van a hacer todo lo que proponen en su programa?»
Exportar el formato
El formato este año presenta algunas variaciones. El periodista pregunta, el primer candidato tiene 90 segundos para responder, el oponente 30 segundos más para contra responder y finalmente el primer candidato, dispone de 10 segundos más para puntualizara. «Es fundamental evitar que el debate se convierta en dos monólogos, por eso hemos sido, desde la Comisión Nacional que los organiza, tan cuidadosos en esta ocasión. Es importante que los candidatos acepten discutir frente a frente, no sólo contestar al moderador»…
No hay señales de propaganda electoral en Washington. No hay un afiche, un cartel, una foto. Los candidatos utilizan sus fondos en los estados en los que las encuestas muestran que los votantes no están definidos.Por ahora, Florida, Ohio y Virginia son los que, aparentemente decidirán la votación.
¿Es un modelo de debate exportable?Con el fallido debate entre Medina y Mejía en mente, resumimos la experiencia de la comisión encargada del debate presidencial en Estados Unidos: es importante que el organizador sea absolutamente neutral. Que sea una institución sin fines de lucro. Que todo el proceso del debate, muy caro, sea sostenido con fondos recaudados con ese fin. Que el periodista que lo conduzca sea reconocido por su imparcialidad y sea respetado y aceptado de buen grado por los dos candidatos. Que los candidatos entiendan que es el momento de explicar qué quieren hacer, pero también cómo lo van hacer. Que no es un anuncio de campaña… que es un debate de gestión.
Es difícil, asume Mike McCurry, co director de la Comisión de Debates Presidenciales: «Fuimos a asesorar a Jamaica recientemente, pero hay características propias de cada proceso y país que hay que conocer».

