AFP. PUERTO ESPAÑA.- Los dirigentes de América reunidos en una cumbre continental en Trinidad mostraron su deseo de abrir una nueva página en sus relaciones, comenzando por el presidente Barack Obama, quien instó a mirar al futuro y pidió que no se culpe a Estados Unidos de todos los males de la región.
En su primer encuentro cara a cara con los mandatarios latinoamericanos y caribeños, Obama aseguró que estaba dispuesto a iniciar un amplio diálogo con Cuba y una relación de «igual a igual» con sus homólogos del sur.
Su discurso, conciliador, firme y con algunos guiños de humor, dejó desarmado hasta a sus más firmes detractores.
«El presidente Obama dijo cosas interesantes. (…) He tomado nota. Ver para creer», explicó parcamente el presidente venezolano Hugo Chávez, que llegó a la reunión hemisférica rechazando el borrador de la declaración final de Trinidad por considerar «inaceptable» que excluyera la cuestión cubana.
Obama habló de los principales problemas de la región como el narcotráfico, la pobreza y la energía limpia y renovable.
Además, mencionó la actual crisis económica, que no está en la agenda de la cumbre, pero sí entre las grandes preocupaciones de los participantes, y garantizó que trabajará para garantizar más recursos para instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Antes de la que la cuestión cubana enturbiara las discusiones, Obama quiso dejar claro que su gobierno está dispuesto a «un nuevo comienzo», a un progresivo deshielo en sus relaciones con la isla comunista, sometida a un embargo estadounidense y excluida de la Organización de Estados Americanos (OEA) desde 1962.
«Estoy listo para que mi gobierno inicie el diálogo con el gobierno cubano sobre un amplio abanico de cuestiones. (…) Estados Unidos busca un nuevo comienzo con Cuba. Sé que es un largo viaje para superar décadas de desconfianza», declaró.
Al mismo tiempo, recordó que Estados Unidos no puede ser culpado de todos los problemas que ocurren en el hemisferio.
«Considero importante recordar a los líderes aquí presentes que no sólo Estados Unidos tiene que cambiar. Todos nosotros tenemos la responsabilidad de mirar hacia el futuro», insistió.
En su intervención, la presidenta argentina, Cristina Kirchner, instó a Obama a no perder la oportunidad histórica de construir «una nueva relación entre las Américas», lejos de la antigua «subordinación».
El presidente estadounidense aguantó también con una sonrisa las críticas del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, quien pasó revista a algunas «agresiones» estadounidenses en América Latina en las últimas décadas.
«No vine aquí a debatir el pasado, vine a hablar del futuro. Debemos aprender de la historia pero no podemos quedar atrapados en ella», explicó.
Mandatarios como Ortega, Chávez o el boliviano Evo Morales, muy críticos con Estados Unidos, saludaron a Obama antes del inicio de la cumbre de Trinidad, que adquirió un tono más positivo tras la ceremonia de apertura.
Según Chávez, fue un «saludo de caballeros». «Le dije ‘cómo está'», contó después Obama, narrando este primer encuentro con uno de los más populares líderes «antiimperialistas» de la región.
El sábado a primera hora, Obama se reunirá con los dirigentes de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).
Posteriormente, los líderes latinoamericanos y caribeños celebrarán tres plenarias concentradas en cuestiones como la prosperidad, la energía limpia y sostenible y la democracia para las 800 millones de personas que representan.
Además, numerosas reuniones bilaterales están previstas durante la jornada. Obama decidió que su única bilateral sería con el anfitrión de la cumbre, el primer ministro trinitense Patrick Manning, y mantener encuentros separados con los líderes de Unasur, del Caribe y de América Central.
Mientras tanto, el borrador de la declaración final de la cumbre se sigue discutiendo entre bastidores. El reto es evitar un veto de un grupo de países, una situación inédita en la historia de estas cumbres, que agriaría el encuentro continental.
Chávez regaló libro
PUERTO ESPAÑA (EFE).- El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, regaló ayer su homólogo estadounidense, Barack Obama, el libro Las venas abiertas de América Latina, considerado de culto por la izquierda del continente y escrito por el uruguayo Eduardo Galeano.
El gesto tuvo lugar al inicio de la reunión entre Obama y los líderes de Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que se celebró hoy antes de iniciarse la primera sesión plenaria de la V Cumbre de las Américas, en el estado caribeño de Trinidad y Tobago. El último detalle de Chávez ocurrió después de que en la víspera ofreciera a Obama su amistad y le diera un apretón de manos, durante la inauguración de la cumbre.

