El Nacional
El periodista español Manuel Domínguez Moreno, quien dijo estar cansado de escuchar la palabra crisis porque me pone nervioso, dijo sin embargo que la actual, está tocando todos los elementos éticos de la sociedad.
Dijo que en el caso particular de los medios de comunicación y el ejercicio del periodismo, el sello distintivo actual es la falta de libertad e independencia en los medios.
Nos falta independencia y nos falta libertad en los medios de comunicación en sentido general, dijo.
Opinó que la crisis en los medios de comunicación no tiene nada de particular, ya que es un reflejo de la crisis general que se da en las sociedades.
En el caso particular de los medios de comunicación opinó que es un tema amplio y complejo para llegar a conclusiones de que la crisis en el periodismo no deja de estar inducida, y que éste no deja de estar sufriendo las mismas consecuencias de crisis que otros sectores.
Sostuvo que la crisis fundamental del periodismo no estriba en el aspecto económico, sino que la gran crisis del periodismo está en nosotros. Yo creo que hay una falta de independencia, una falta de libertad de prensa en España, pero se puede extrapolar a otros países, como es el caso de la República Dominicana.
El director de la edición internacional de la revista Cambio 16, destacó los avances que ha tenido la democracia en España luego de la muerte del dictador Francisco Franco.
Esos avances, precisó, lo llenan de orgullo, particularmente en lo que se refiere a la actuación de la justicia.
Preguntado acerca de qué le hace falta a la democracia española para avanzar a niveles superiores, respondió: Precisamente una mayor aplicación de la justicia.
Domínguez Moreno emitió sus considraciones al participar como invitado al almuerzo semanal de los medios de comunicación del Grupo Corripio.
Emitió diversos juicios sobre la ética en el desempeño del ejercicio del periodismo, siendo muy crítico a quienes ejerciendo funciones en el Estado también trabajan en medios de comunicación.
No permitiría que ningún periodista, ningún compañero de Cambio 16, que somos 190, lo hiciera. No admitiría, como responsable de la línea editorial del grupo y como presidente del Consejo Editorial, que eso ocurriese, dijo.
Sobre ese particular dijo que es muy diferente esa situación a la de periodistas que ejerciendo esas funciones con responsabilidad e independencia, pero tienen afinidad con uno u otro partido o corriente política.
Ahí se definió a si mismo como partidario de las políticas aplicadas por el Partido Socialista Obrero Español, aún cuando eso no implicó que sus críticas más demoledoras fueran en contra de la moral y actuación política del antiguo secretario general de esa entidad y ex presidente del Gobierno español, Felipe González, de quien entre otras cosas dijo que traicionó al líder de esa entidad, Alfonso Guerra.
Acusó a González también de haber intentado y casi logrado quebrar al grupo Cambio 16, por haber develado las actuaciones, durante su gobierno, de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL).
En otro orden, Domínguez Moreno descartó que a corto, mediano o largo plazos los medios electrónicos sustituyan a los medios impresos.
Yo no creo que los sistemas electrónicos vayan a sustituir los periódicos impresos, los libros y revistas, dijo.
Sostuvo que no me veo leyendo cualquier novela o una determinada obra en una pantalla.
Opinó que la persona que no tiene un libro, que no sabe llevarlo debajo del brazo, que no lo mima, que no lo acaricia, que no lo palpa, no lo va a sentir igual.
Sobre el sometimiento a la Justicia del juez español Baltazar Garzón por parte de grupos nostálgicos fascistas, por su interés de esclarecer los crímenes cometidos durante la guerra civil y la dictadura, y la aceptación de ese sometimiento por parte de otro juez, opinó que esa es una muestra del fortalecimiento de la democracia.
Dió la razón a Garzón por sus gestiones, ya que entiende que los familiares de millones de personas asesinadas tienen el derecho de saber quién las mató, cómo y dónde están enterradas.
Sobre los cambios políticos en América Latina dijo, sin entrar en detalles, sentirse frustrado por el abandono de los principios que originalmente primaron en las actuaciones de gobiernos como el de Hugo Chávez, en Venezuela.

