La congregación católica Compañía de Jesús condenó este martes las políticas migratorias restrictivas, que se centran en las detenciones, las deportaciones y el control fronterizo de las personas que abandonan sus países de origen en busca de mejores condiciones de vida.
Asimismo, criticó la estigmatización mediática y social y la criminalización por parte de los Estados de la migración irregular.
La Compañía de Jesús fijó su posición sobre el tema en el Cuarto Foro Social Mundial de Migraciones, celebrado en Quito, Ecuador, con la asistencia de 94 personas de 29 países de los cinco continentes.
La congregación religiosa defendió el derecho de las personas a vivir, trabajar y realizarse humanamente en plenitud en su lugar o país de origen
Defendió, además, el derecho de las personas a buscar mejores condiciones de vida fuera de su lugar de origen, sea atravesando fronteras internacionales o dentro de su propio país.
Rechazó la negación sistemática por parte de muchos Estados a otorgar la debida protección internacional a solicitantes de asilo y refugio, lo cual deja en situación de extrema vulnerabilidad, expresó.
Los padres jesuitas denunciaron las políticas migratorias restrictivas, que se centran en detención, deportación y control fronterizo, precisó.
Además condenaron el fortalecimiento de redes de trata y tráfico de personas, muchas veces vinculadas a la corrupción y la impunidad estatal.
La sacerdotes criticaron el modelo desequilibrado de desarrollo, promovido por corporaciones multinacionales, que prioriza el mercado por encima del desarrollo humano y provoca la destrucción del medio ambiente y la extracción de recursos naturales.
La orden religiosa demandó políticas migratorias integrales e incluyentes que aborden no sólo la migración laboral, sino también sus dimensiones culturales, religiosas y políticas.
Demandaron la protección de los derechos de las personas, independientemente de su estatus migratorio, con particular atención a sectores vulnerables como las mujeres y los menores de edad.

