A mi gran afecto Rolando Guante, cronista deportivo estrella
Orestes Miñoso, Minnie, falleció el primero de este mes de marzo, a la longeva edad de 92 años, en su hogar del condado de Cook, estado de Illinois, estrella del jardín izquierdo de los Medias Blancas de Chicago, en la década dorada del béisbol profesional de Estados Unidos en que se ejercía el deporte por vocación y romanticismo, no por especulación financiera, como hoy.
El béisbol de pura cimiente que se practicó en nuestro país en la temporada inolvidable de l937 y desde l95l cuando se reinició el béisbol profesional en RD, con aquel saudade de recuerdos imborrables que estremecen a los amantes del deporte que fundara en l869 el coronel Abner Doubleday en la villa de Cooperstown, estado de Nueva York.
Claro que en los de mi generación, Minnie Miñoso, de origen cubano, concitó las emociones más subidas por su valía, gran performance estilo lord, y por ser el primer gran pelotero negro que refulgía en el béisbol de Grandes Ligas, precedido por el inmenso Jackie Robinson, primera base de los Dodgers de Nueva York.
Sobresalir en cualquier disciplina en esa época en los Estados Unidos siendo negro, era punto menos que un imposible, pero más allá, en la década de los años 60 del siglo XX, cuando Juan Marichal, nuestro superbo Manico, era impedido de ingresar a los restaurantes por el “pecado” de su color.
Minnie Miñoso recibió un diluvio de pelotazos ex profeso de los pitchers racistas que no toleraban la presencia de un negro en la Gran Carpa, pero conforme a la prédica de su progenitora, siempre respondió a la agresión soterrada del racismo con una sonrisa….
En sus 17 campañas en las Grandes Ligas, actuó en l2 con la franela numero 9 de los Chisox, con average de 304, 135 vuelacercas y 808 empujadas, y los Chisox intentaron superar el oprobio deleznable del racismo perverso retirando del equipo el número 9 que Minnie Miñoso exhibió en sus espaldas.
Como la refulgencia luminosa de Joshua Gibson, el más grande receptor del béisbol, Satchel Paige, estrella del montículo, Jackie Robinson, estelar segunda base, Monte Irving, estelar serpentinero y el expectante Wilie Mays, me inclino reverente ante la memoria indeleble y el rechazo al racismo en estos paradigmas del béisbol en sepia, que desbrozaron la trocha para que otros escalaran con menos oprobio el estrellato, la fama y la gloria.

