Roma. EFE. Otra joven afirma que cobró por asistir a fiestas de Silvio Berlusconi, en una ocasión junto a Patrizia D’Addario -quien reconoció haber cobrado mil euros por lo mismo y de la que dice mantuvo relaciones sexuales con el primer ministro- y otra vez con muchachas que llamaban Papi al político.
Se trata, según cuentan con todo lujo de detalles hoy los diarios italianos, de Bárbara Monterreale, de 23 años, que ha sido interrogada por la Fiscalía de Bari (sur) que investiga a la empresa de material hospitalario Tecnhospital por presunta corrupción, propiedad de Giampaolo Tarantini, quien, según las interceptaciones telefónicas, reclutaba supuestamente a jóvenes para las fiestas de Berlusconi.
En declaraciones a La Repubblica, Bárbara Monterreale dice que es amiga íntima de Patrizia D’Addario, la aspirante a política y la primera que dijo que Tarantini le pagó mil euros para asistir a una fiesta privada de Berlusconi en Roma, lo que desató un nuevo escándalo político en el país.
Monterreale, que también se presentó a las elecciones municipales en Bari dentro de la candidatura de Patrizia D’Addario, logrando sólo una decena de votos, contó a La Repubblica que en la fiesta en Palazzo Grazzioli, la residencia romana de Berlusconi, todos sabían que su amiga era una escort (acompañante íntima de pago) y que pasó la noche con el primer ministro.
Al día siguiente me contó que había mantenido relaciones sexuales con el primer ministro (Berlusconi) y que no había cobrado, pero que no le importaba, ya que lo que le interesaba es que echara diera una mano para construir una residencia, afirmó Monterreale.
La joven, que reconoció que ella es una chica imagen y que cobra por asistir a actos, aseguró que en otra ocasión participó en otra fiesta en Villa Certosa, el lujoso palacio de Berlusconi en Cerdeña junto a una veintena de muchachas.
Todas las jóvenes, aseguró, llamaban a Berlusconi Papi, como Noemi Letizia, a cuyo 18 cumpleaños asistió Berlusconi en Nápoles lo que desencadenó la petición de divorcio de su mujer; menos ella, que al no tener confianza le decía Silvio».
Silvio les cantó, las paseó por la inmensa villa, jugaron con los perros que le regaló el ex presidente George Bush, etc, y que ella le contó que estaba soltera.

