Un país donde abundan los crímenes por encargo genera mucha incertidumbre. Permite pensar que operan agencias donde se puede contratar un sicario para cobrar una deuda o dirimir alguna diferencia.
No se trata de miedo infundado, sino que es la propia Policía la que se ha ocupado de confirmar que han sido por encargado diferentes asesinatos que han sembrado el pánico en la población.
El más reciente ha sido el de un hombre ultimado en la avenida Abraham Lincoln con Rafael Augusto Sánchez, una de las zonas más céntricas de la ciudad, cuando departía con unas amigas.
Por la muerte de Jordan García Contreras, de 35 años, la Policía dijo que uno de los autores materiales recibió 7,500 euros. Pero por mucho menos de esa cantidad se ha atentado contra la vida de otras personas.
Anda muy mal en término de valores una sociedad en que una persona se presta para quitar la vida a otra, sin saber siquiera su historial. Solo por unos pesos.
