¿Qué Pasa?

Pacientes diabéticos candidatos a la retinopatía

Pacientes diabéticos candidatos a la retinopatía

La diabetes melitus es una enfermedad que afecta la capacidad del organismo de usar y almacenar azúcar. La enfermedad se caracteriza por concentraciones elevadas de azúcar en la sangre, sed excesiva y aumento de la excreción de orina, así como cambios en los vasos sanguíneos del cuerpo. La diabetes también puede causar trastornos graves en los ojos. Pueden aparecer cataratas, glaucomas, y un efecto muy importante: cambios en los vasos sanguíneos en el fondo de ojo.

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La retinopatía diabética es una complicación ocular causada por el deterioro de los vasos sanguíneos que irrigan la retina del fondo de ojo.

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La retinopatía diabética es una complicación ocular de la diabetes, causada por el deterioro de los vasos sanguíneos que irrigan la retina del fondo de ojo. Estos vasos sanguíneos debilitados pueden dejar salir líquido o sangre, formar ramas frágiles en forma de cepillo, y agrandarse en ciertos lugares. Cuando la sangre o líquido que sale de los vasos lesiona o forma tejidos fibrosos en la retina, la imagen enviada al cerebro se hace borrosa. Los pacientes que han padecido diabetes por largo tiempo corren gran riesgo de desarrollar retinopatía diabética. Alrededor del 60 por ciento  de los pacientes de 15 años o más de evolución, presentan vasos sanguíneos dañados en los ojos. Solamente un pequeño porcentaje tiene problemas serios de visión y un porcentaje aún menor desarrolla ceguera. A pesar de ello la retinopatía diabética es una causa frecuente de ceguera entre los adultos de Argentina. Se calcula que los pacientes diabéticos tienen 25 veces más probabilidades de ceguera que los no diabéticos.

Pero el problema no es solo para los adultos diabéticos. El encargado del área de la retina del Centro Láser, doctor Lorenzo Ubiera, revela que de los 1,500 niños prematuros que nacen cada año en el país, se estima que 400 padecen de la enfermedad. No significa una sentencia de ceguera, siempre y cuando los infantes reciban el tratamiento adecuado de parte de un oftalmólogo. “Al niño prematuro cuando cumple su primer mes de vida tiene que observarlo un oftalmólogo, ahí está la clave, porque en ese momento es que la retinopatía por prematuridad está en evolución y puede ser diagnosticada, de lo contrario, si el examen se deja para después del  mes la ceguera será irreversible”, explicó Ubiera. Hay dos tipos de retinopatía diabética. En una la no proliferativa, los vasos sanguíneos localizados dentro de la retina presentan cambios; algunos disminuyen de tamaño y otros se agrandan y forman sacos en forma de globos que obstruyen la circulación de la sangre. Estos vasos sanguíneos gotean y sufren hemorragias. En estas circunstancias, la retina se hincha y/o se forman depósitos llamados exudados. La retinopatía no proliferativa está considerada como etapa inicial de la retinopatía diabética. Afortunadamente la vista en general no queda seriamente afectada y la afección no progresa en aproximadamente el 80 por ciento de los casos. En algunos pacientes, sin embargo, el líquido exudativo se deposita en la mácula. Esta es la porción central de la retina, que permite la visión central. Las imágenes de objetos situados directamente al frente, la lectura y el trabajo detallado pueden volverse borrosos y la pérdida de la visión central puede convertirse en una ceguera legal. La retinopatía no proliferativa es una señal de peligro; puede avanzar a etapas más graves y dañar la vista. El segundo tipo es la retinopatía proliferativa. Este tipo comienza de la misma manera que la no proliferativa pero, además, hay neoformación de vasos sanguineos en la superficie de la retina o del nervio óptico. Estos nuevos vasos sanguíneos, de gran fragilidad, pueden desgarrarse y sangrar dentro del humor vítreo, que es la sustancia transparente y gelatinosa que llena el centro del globo ocular. Si la sangre vuelve opaco el humor vítreo que generalmente es transparente, se bloquea la luz que pasa hacia la retina, y las imágenes se ven distorsionadas. Además, el tejido fibroso que se forma a partir de la masa de los vasos sanguíneos rotos en el humor vítreo puede estirar y retraer la retina, desprendiéndola del fondo del ojo. Los vasos sanguíneos pueden también formarse en el iris y causar aumento de la presión ocular, dando severas pérdidas de la visión. La retinopatía diabética no se conoce muy bien; sin embargo se sabe que la diabetes debilita los vasos sanguíneos pequeños en varias partes del cuerpo. El embarazo y la presión elevada pueden empeorar esta situación en los pacientes diabéticos. Aunque puede haber un desarrollo gradual de visión borrosa, la vista generalmente no se daña por la retinopatía no proliferativa. Los trastornos oculares pueden pasar desapercibidos, a menos que se descubran durante un exámen médico de los ojos. Cuando ocurren hemorragias en pacientes con retinopatía proliferativa, la vista se nubla o se puede perder completamente.

El Nacional

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