LAS VEGAS, Nevada.- Los invitados principales llegaron a su fiesta, comenzaron los gritos, los flashazos de las cámaras, rondaron las banderas, los guantes, los primeros encontronazos entre dos fanaticadas que no saben rajarse, la música de mariachi y un semblante que sólo presentan aquellos guerreros que saben, están listos ya para la guerra.
Ante cerca de mil fanáticos, en el lobby del MGM Grand Hotel de esta ciudad, Saúl ‘Canelo’ Álvarez y Floyd Mayweather hicieron su arribo oficial a la sede del combate sin otra cosa en mente que el respeto por el enemigo, soltando las manos sólo para firmar cientos de autógrafos y unas ganas de pelear que no se las aguantan.
En punto de las 15:10 horas, la alfombra roja recibió a Canelo y también los acordes de ‘México Lindo y Querido’. Con ello se desbordó la mayoría mexicana que lo aguardaba incluso desde las 10:00 horas de este jueves. La espera valió la pena porque Saúl se detuvo a firmar cuanto artículo alusivo a la pelea le acercaban para luego subir a su estrado y asegurar que «este es mi tiempo», mientras sus fanáticos, entre ellos muchos niños y mujeres, se desvivían por acercarse.
Aseguró Canelo que si por él fuera, mañana mismo subiría al ring pero que tendría que esperar la fecha marcada para subir al ring y ascender hasta la posición con la que siempre ha soñado, la del mejor libra por libra.
«Estoy muy contento por todo el cariño de la gente, sabíamos que esto iba a pasar y nos hemos alistado para enfrentar a un rival sin debilidades, pero con la confianza plena de que vamos a ganar», sentenció.
Bajó Canelo al ver que Mayweather no llegaba y con se fueron los mariachis para dar comienzo al Hip Hop. La fiesta no había terminado y nadie se movió de su lugar para recibir al ‘Rey del Boxeo’, al atleta mejor pagado del mundo que hace tiempo se dedica más a complacer a sus fanáticos que a abrir la boca e insultar a sus rivales.
