SANTO DOMINGO.-Si queremos salir del subdesarrollo y lograr más prosperidad para nuestro pueblo, tenemos que preguntarnos hacia dónde vamos como nación, interrogante que debemos resolver los dominicanos.
Los conceptos fueron emitidos por el dirigente del PLD Víctor Antonio Díaz, quien señalo que la prosperidad que debemos lograr, no debe ser solo en el orden material, que viene por añadidura; sino además, y muy importante, esa que nos permita sentirnos orgullosos de pertenecer a esta generación de dominicanos, por ser capaz de romper con paradigmas obsoletos de convivencia.
Víctor Díaz, es el presidente de la Seccional del PLD en el Estado de New Jersey (ee.uu) y quien se encuentra en el país, sostiene que en teoría, los seres humanos sabemos lo que queremos, de igual forma los países, dejando entrever claramente su apoyo decidido a los aprestos reeleccionista del presidente Danilo Medina.
Es común encontrar una discusión amigable entre varios ciudadanos, donde se define la solución a los males sociales que aquejan a nuestro país. El escollo es ponerse de acuerdo en las acciones necesarias para producir ese resultado y ejecutarlas.
Al referirse al presidente Danilo Medina, el máximo dirigente del PLD en New Jersey dijo que el mandatario ha propuesto un gran Acuerdo de Unidad Nacional que estremece las entrañas de una sociedad decidida a no perder las esperanzas en el porvenir. Ya algunos sectores importantes de la sociedad han escuchado al pueblo y están arrimando sus hombros a ese llamado.
Aprovechemos pues, la voluntad política del presidente, de nuestros principales líderes, aprovechemos la voluntad de un pueblo, en gran mayoría satisfecho con sus autoridades, y definamos cual es el país que queremos, cual es la patria que construiremos y cuál es el futuro que legaremos a nuestros descendientes.
Según Díaz, los dominicanos y dominicanas tenemos que caminar juntos, luego de escuchar el llamado de la historia, refiriéndose al acuerdo de Unidad Nacional propuesto por el presidente Danilo Medina.
La historia recoge algunos acontecimientos en los que la voluntad colectiva ha producido resultados extraordinarios.
Los esfuerzos conjuntos siempre serán fructíferos para las mayorías. ¿A qué se debe entonces, que aún con el conocimiento de lo altamente positivo de los esfuerzos conjuntos, se nos haya hecho tan difícil ponernos de acuerdo en asuntos fundamentales para el desarrollo de nuestra gente?
De acuerdo a lo externado por el dirigente del partido oficial, la visión del liderazgo político, empresarial, profesional, religioso y reivindicativo, no ha superado los obstáculos del ego.
Y por consecuencia, el hecho de que cada liderazgo quiera imponer su sello propio, no se ha contado con el desprendimiento personal que exige la comunidad de esfuerzo, donde el gran protagonista sea el resultado en beneficio de todos con la gloria compartida.
El presidente del PLD en el Estado Jardín de la unión Norteamericana y seguidor fiel del danilismo, sostiene, que el compromiso mostrado por el liderazgo nacional ante los problemas que impiden nuestro desarrollo integral, no ha sido suficiente o se percibe con desconfianza por las fuerzas antagónicas.
Es hora de caminar juntos. Siempre ha sido el momento justo, pero nunca como ahora, las voluntades habían convergido tanto en una visión de conjunto.
El pueblo tiene confianza, se ha empoderado al punto de interesarse por conocer sus derechos y defenderlos. El liderazgo político ha avanzado, dejando atrás, con algunas lamentables excepciones, el antagonismo irracional, dando paso a la concertación.
Es preferible, subraya el político, tener fuerzas antagónicas trabajando en busca de un mismo objetivo, que impidiéndose mutuamente desarrollar las ideas y acciones que mejoren la vida de todos.
Por eso, hay que aprovechar el momento histórico que se le presenta a la nación dominicana, donde el liderazgo político, por primera vez, está sintonizado con las aspiraciones de la mayoría de los ciudadanos, es un deber patriótico.
Quedarse indiferente ante la gran oportunidad que se nos presenta, de poner a un lado nuestras diferencias ideológicas y procedimentales, para darle paso a la acción conjunta y enfrentar los grandes retos de avanzar hacia el desarrollo definitivo, es darle la espalda a ese pueblo y a la historia.

