Opinión

Penalicemos el ecocidio

Penalicemos el ecocidio

Con equipos eléctricos o mecánicos, cortar un árbol es una acción que lleva apenas minutos, pero reponerlo es una tarea que conlleva décadas de cuidado. Sin embargo, el país no cuenta con una legislación suficientemente fuerte que permita a los tribunales emitir sentencias ejemplarizadoras contra los asesinos de los recursos naturales.

A los medios de comunicación llegan diariamente reportes de sometimientos a la Justicia de depredadores de zonas boscosas, de pirómanos ambientales, extractores de materiales de construcción de los cauces de los ríos y otros daños agravados, pero nadie conoce de una sentencia condenatoria que implique prisión para los culpables.

Todos incurren en ecocidio, que es el deterioro a gran escala del medio ambiente y los recursos naturales como consecuencia de acciones directas sobre los ecosistemas, pero nadie paga por el delito.

Esa debilidad jurídica sirve de motivación a los desaprensivos que contratan haitianos indocumentados para quemar zonas protegidas y luego sembrar. Esto es muy común en la zona de Los Haitises.

La penalización por estos delitos es de sólo multas administrativas, lo que demuestra la debilidad del sistema jurídico en ese renglón. En el país no hay una persona que haya sido condenada a prisión por delito ambiental.

De modo que para que salvemos lo que queda de bosque y no permitamos que continúe la depredación sobre Los Haitises es necesario modificar la Ley 64-00, a fin de incluir el ecocidio como una figura jurídica, para los casos de daños ambientales de grandes magnitudes.

Hay que terminar con la práctica de talar árboles de manera indiscriminada, quemar bosques, asesinar ríos y ocupar áreas pretegidas, sin que nadie pague los daños.

El país necesita al menos un juez con conciencia ecológica, que cree un precedente emitiendo sentencias que incluyan cárcel para los que cometan ecocidio. Que las simples multas queden en el pasado, si queremos conservar lo que queda.

Una sentencia que se convierta en jurisprudencia para casos futuros es todo lo que el país necesita, por ahora.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación