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Piden llevar epopeya abril 65 a  las escuelas

Piden llevar epopeya abril 65 a  las escuelas

El próximo 24 se cumplen 48 años de haberse iniciado la revolución constitucionalista. Para celebrar esos largos años de gobiernos ininterrumpidos, los cuales nos ha permitido iniciar un proceso sostenido del Estado social y democrático de derecho, fue que el día 10 diez de este mes, depositamos ante el Senado de la República, un anteproyecto de ley que tiene como objetivo fundamental, que cada 24 y 28 de abril se recuerden y celebren en las escuelas e instituciones públicas y privadas, y en todo la nación, como los “Días del Respeto a la Voluntad Popular y de la Defensa de la Soberanía Nacional.

Como ya resulta conocido por muchos, la revolución constitucionalista iniciada la tarde del 24 de abril de 1965, así como la resistencia patriótica a la intervención norteamericana del 28 del mismo mes, constituyen la puerta de entrada a la democracia de nuestro país, y se convierten en el tercer acontecimiento político, militar y social de la República Dominicana, en nuestra historia republicana, después de la Independencia Nacional ocurrida la noche del 27 de febrero de 1844 y la guerra de la Restauración del 16 de agosto de 1863.

Hasta ese 24 de abril habían transcurrido ciento veinte años caracterizados por una inestabilidad política constante.

Un golpe de Estado sucedía a otro. Los alzamientos militares eran la costumbre. Solo se redujeron durante los trece años de la dictadura de Ulises Heureaux (Lilís) y los treinta y un de Rafael Leonidas Trujillo Molina.

El respeto a la voluntad popular parecía imposible. Sólo hay que recordar, que entre el 27 de febrero de 1844 y el 24 de abril de 1965, en 121 años de vida republicana, solamente habíamos tenido ocho años de transición pacífica de mando de un gobierno electo a otro.

Esos ocho años fueron: Los cuatro transcurrido del 24 de septiembre de 1849, al 15 de febrero de 1853, cuando Buena Ventura completó su periodo y le traspasó el poder al General Pedro Santana.

Los otros cuatro años fueron entre el 1 de septiembre de 1880 y el 1 de septiembre de 1882, cuando Fernando A. de Meriño, le traspasó el mando a Ulises Heureaux (fueron dos años, porque en el gobierno del General Gregorio Luperón, que fue del 7 de octubre de 1879 a 1 de septiembre de 1880, se había reformado la Constitución, y ésta estableció el periodo de duración de los gobiernos, por dos años).

 Los dos últimos años de transición de mando de manera pacífica, antes de la revolución del 65, fue el 1 de septiembre de 1884, cuando Ulises Heureaux le traspasó el gobierno a Francisco Gregorio Billini.

Pasando el tiempo, entre levantamientos y derrocamientos de gobiernos electos y de factos, llegamos al fin de los  treinta y un años de la tiranía trujillista, acaecida la noche del 30 de mayo de 1961. Desde ese momento se activaron todas las energías democráticas que el pueblo había contenido por décadas.

Así, el pueblo votó en masa el 20 de diciembre de 1962. Habían terminado los años de barbaries, creímos;  los tiempos de torturas, sangre, dolor y terror político terminarían, soñamos.

Por fin, viviríamos en democracia, gritábamos esperanzados. Un líder democrático, disciplinado, ético y moral había ganado las elecciones más democráticas de nuestra historia: el Profesor Juan Bosch.

 La noche del 25 de septiembre resurgió la horrenda pesadilla vivida por más de un siglo: derrocaron a Juan Bosch y se suprimió la Constitución del 63, la  más avanzada hasta entonces.

Para la salud de la patria de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón, así como de todos los hombres y mujeres que se han sacrificado, muchas veces hasta la muerte, por la libertad de este pueblo, a este último golpe de Estado se le puso fin.

Y firme, decidido y de sin igual trascendencia, para nuestra democracia, que dieron civiles y militares por el respeto a la voluntad popular y la soberanía nacional, fue iniciada la tarde del 24 de abril de 1965, cuando un grupo de soldados democráticos, comandados por el entonces capitán Mario Peña Taveras.

Es por esto que entendemos justo y necesario, que el Congreso de la República, con las modificaciones de forma que entienda, debe conocer y aprobar ese anteproyecto, presentado el pasado día diez, por la Fundación de Militares Constitucionalistas y otras importantes agrupaciones patrióticas.

El Nacional

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