Quiero que mi cuerpo lo incineren y que las cenizas sean esparcidas en el sitio que mataron a Trujillo, pidió poco antes de su muerte Rafael Martínez Espaillat (Chino), quien desde la adolescencia hizo frente a la dictadura que gobernó al país por 31 años y quien luego luchó por la constitucionalidad en la guerra civil del 1965, desde el Movimiento 14 de Junio.
La cita la recordó esta mañana Leandro Guzmán, uno de los fundadores del 1J4, quien añadió que Martínez Espaillat solicitó esto tras confesar que aunque se logró derrocar el régimen el país no ha alcanzado los sueños de esa generación.
Martínez Espaillat, creador de la Fundación Testimonio, murió el domingo a los 72 años en su residencia en San Gerónimo del Distrito Nacional. Sus restos serían expuestos desde las 2:00 de esta tarde en la Funeraria Blandino de la avenida Abraham Lincoln hasta mañana al mediodía.
En cumplimiento de su voluntad, cremarán el cuerpo.
Martínez Espaillat murió afectado de cáncer en el páncreas, pocos días después de que saliera de su internamiento en el Hospital de la Plaza de la Salud.
En 1965 se casó con Vivian Hart; con quien procreó tres hijos. Él se casó con el fusil en la mano, comentó Guzmán.
Le sobreviven además de su esposa, sus hijos Estela y Julio, Solange y Miguel, y Rafael y Lisette. Así como cuatro nietos.
El dictador Rafael Leonidas Trujillo ordenó la eliminación de Martínez Guzmán, cuando tenía 15 años, y de otros adolescentes que se dedicaban a incendiar instituciones gubernamentales, dijo Guzmán. Amigos del tirano lograron que perdonaran la vida de los muchachos, pero los encarcelaron hasta después del ajusticiamiento.
Cuando salió de la cárcel luchó contra los remanentes de la dictadura y fue subcomandante en la guerra de Abril del 1965.

