Para quienes buscan la toma perfecta, Playa Preciosa es un escenario ideal para videos y fotografías de cualquier índole./Foto Jorge González
Hay litorales que no necesitan letreros de neón ni grandes complejos hoteleros en su entorno para reclamar su grandeza, ya que la mejor publicidad es la que les dan los mismos lugareños o visitantes es el caso de Playa Preciosa.
El nombre de playa Preciosa está muy relacionado a los que los turistas o visitantes pueden admirar o disfrutar en esta costa. Aguas frescas, la calidez de su arena, pero sobre todo de si impactante belleza.
Playa Preciosa está en la costa norte de la República Dominicana, justo donde la provincia María Trinidad Sánchez se inclina ante la bravura del Atlántico, por lo que se recomienda tener en cuenta que su oleaje es muy variable de moderado a fuerte dependiendo de las condiciones del tiempo.

Diferencia de playa Preciosa y Grande
A diferencia de su vecina, la icónica Playa Grande, conocida por su oferta gastronómica, su bullicio turístico y la venta de artesanía, playa Preciosa, muy íntima, por cierto, exige y da, un poco más de quien la visita.
Para llegar a playa Preciosa ubicada a cientos de metros de playa Grande hay que seguir un sendero que serpentea entre la vegetación, donde el verde de los cocoteros y los almendros se vuelve tan denso que casi oculta el horizonte. Pero al final del camino, el esfuerzo se paga con creces.
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Desde que el turista llega lo primero que se nota al pisar esta playa es el sonido del silencio, solo interrumpido por ruido suave de las olas y el murmullo del viento que se mueve entre los árboles o el trinar de los pájaros. Aquí no hay música a todo volumen ni motores de lanchas.

Playa Preciosa es conocida entre los locales y los surfistas más aventureros por su oleaje dinámico. El mar aquí tiene carácter y las olas rompen con una fuerza rítmica que recuerda la esencia más pura del Caribe salvaje.
Es el mismo océano Atlántico en esta zona que invita o no, a los visitantes a un chapuzón dependiendo de la intensidad de las olas que caminar por la arena y chocan con las rocas.
“Es playa Preciosa el lugar donde vengo cuando quiero escuchar mis propios pensamientos, y meditar sobre cosas muy mías”, comenta Luis Antonio de 36 años, un pescador local que observa el horizonte desde la sombra de un árbol de uva de playa.
“Fíjese usted, pasó de seguro por playa Grande. En otros sitios el turismo lo ha cambiado todo, mucha gente, negocios, bulla y un ir y venir de turistas, pero aquí la naturaleza sigue mandando, y hasta ahora la soledad lo es todo”, agregó el pescador que además estudia magisterio.
Santuario de desconexión
La belleza quimérica de playa Preciosa reside en su estilo surrealista y solitario. No hay filas de sombrillas de plástico, ni camareros recorriendo la arena.
Es el destino ideal para el viajero “autosuficiente”: aquel que lleva su propia bebida, sus alimentos y su libro favorito, pero, sobre todo, una bolsa para recoger cualquier rastro que pueda dejar atrás.
Flanqueada por acantilados rocosos y una selva tropical que llega casi hasta la orilla, ofreciendo sombras naturales que invitan a una siesta profunda con el salitre como único perfume, este litoral parece una postal de la naturaleza.
Para quienes buscan la toma perfecta, Playa Preciosa es un escenario ideal para videos y fotografías de cualquier índole. La luz del atardecer tiñe las rocas de tonos cobrizos, creando un contraste dramático con la espuma blanca de las olas.
Cómo llegar y qué esperar
Ubicada a unos 10 minutos de Río San Juan, con un acceso relativamente sencillo, pero mantiene ese aire de exclusividad natural. Y aunque El Nacional recomienda visitarla, recuerda que la prudencia es clave. Hay días que las olas pueden ser fuertes y se pide tener cuidado al bañarse.
Al final del día, Playa Preciosa no es solo un destino, es una experiencia de humildad ante la naturaleza. Es el lugar donde el Atlántico nos recuerda que, a veces, lo más «precioso» es aquello que permanece intacto.
