Opinión

Pobre niñez dominicana

Pobre niñez dominicana

Nacer en nuestro país y sobrevivir a los primeros años de vida sin traumas de profundidad, en una rareza que casi no aparece en ninguna de las clases sociales dominicanas. La violencia nacida del autoritarismo atribuido a las personas mayores de edad sobre niños y niñas, es una condición común a la niñez. Sea por hacer o por dejar de hacer, la minoridad aquí está sujeta a la insensatez, abuso y explotación de las personas adultas.
Esta niñez demasiado sufrida, sin embargo, tiene un soporte teórico inmenso y en su nombre se crean muchos documentos que mantienen, en la retórica pura, los derechos elementales de los niños, niñas y adolescentes.

Tratados, legislaciones, decretos, resoluciones y hasta diagnósticos e investigaciones, dicen cómo, cuándo, dónde, por qué pasan las cosas. Y se firman y rectifican, acallando las conciencias que seguirán inventando palabras y frases conmovedoras en los contenidos de discursos de apertura y clausura en actividades dadas en hoteles de lujo o en la toma de posesión y salida de emocionados funcionarios y funcionarias.

Las iglesias promoverán espacios creados para recoger a la niñez desvalida, y las instituciones del Estado confiarán en ella, porque el poder se entiende con el poder, por irresponsabilidad y por conveniencia. La justicia apañará a la Iglesia y hará causa con ella y se acomodará la venda sobre los dos ojos para no ver ni sospechar, dejando pasar crímenes más que evidentes, como en Bonao la semana pasada.  El pueblo, lamentará las noticias dramáticas que a diario son reseñadas por una prensa endurecida que busca sensacionalismo para vender, pero sin querer/poder hacer nada, y la angustia existencial se incorporará a la ciudadanía.

Mientras tanto, niños y niñas seguirán aquí penando. Las grandilocuencias discursivas y el verbo de peso, se guardan para defender los intereses de los niños y niñas que todavía no han nacido, lo cual es mucho más fácil porque explota el poder y control masculino.
Las encuestas hablarán de más de una tercera parte de menores en riesgo, en la prostitución; de miles de niños y niñas que duermen en casas donde trabajan, empleados y explotados laboralmente bajo el eufemismo de que “les hacen un favor”; la Procuraduría referirá también, cientos de casos de abuso sexual infantil, de incesto, violación, etc. Entonces, bajemos la cabeza y sostengamos la vergüenza ajena de tantas personas charlatanas con las que compartimos nacionalidad.

por:  Susi Pola

susipola@gmail.com

El Nacional

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