Pocas personas han acudido a los refugios habilitados por las autoridades en La Ciénaga, Distrito Nacional, donde de unas 3,000 familias que se estima residen en ese sector, solo 13 abandonaron entre anoche y hoy sus humildes viviendas por temor a la crecida del río Ozama.
A pesar de que viven en la orilla del río, éstos se niegan a abandonar sus casas, por temor a que desaprensivos les roben sus ajuares.
De los siete refugios que fueron habilitados en La Ciénaga ante el paso del huracán María, solo en uno hay refugiados. Funciona en el cuerpo de Bomberos del sector.
La mayoría de los que están allí son mujeres y niños, ya que los hombres decidieron permanecer en sus casas para “protegerlas” de los ladrones.
En tal sentido, el presidente de la junta de vecinos de La Ciénaga, Jesús Martínez, llamó hoy a las autoridades que envíen militares a La Ciénaga para que vigilen y traten de sacar de sus casas a las personas que viven en la ribera del río, por ser de los más vulnerables.
“Ojalá que el Gobierno envíe las Fuerzas Armadas, porque estamos huérfanos de seguridad. El río puede crecer en cualquier momento, pero ellos se niegan a salir por los ladrones”, manifestó.
Martínez señaló que ayer el alcalde David Collado se reunió con vecinos que habitan en zonas vulnerables para tratar que abandonaran sus casas, pero éstos se niegan.
La Zurza
Contrario a La Ciénaga, casi la totalidad de las 50 familias reubicadas hace varios años en la orilla del río en la Zurza, salieron de sus casas para refugiarse en la funeraria ubica en el mismo sector, pero en una zona segura.
En tanto se observó a organismos de socorro monitorear el río Ozama y atentos ante cualquier eventualidad sacar a las pocas personas que todavía permanecen en el lugar, también por temor a que les roben.
Daniel Núñez, padre de tres niños, fue una de las excepciones que decidió dormir en su casa, construida a menos de 10 metros del río Ozama.
Aprovechó para demandar del Gobierno la reubicación de estas familias, ya que sus casas están prácticamente “desbaratadas” y que ellos fueron llevados allí con la promesa de ser reubicados en otro lugar.

