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Pocas veces el Premio Nacional de Literatura había tocado tan cerca a sectores literarios tan jóvenes, femeninos  y populares como fue este año.

<P>Pocas veces el Premio Nacional de Literatura había tocado tan cerca a sectores literarios tan jóvenes, femeninos  y populares como fue este año.</P>

Mateo Morrison, seleccionado ayer como Premio Nacional de Literatura 2010, es mucho es mucho más que una  acto de profundo  respeto en la creación poética dominicana, tanto en el plano del compromiso social como  en las maneras singulares en que  tanto la poesía social como la que se enrumba hacia los sinuosos caminos del amor y el erotismo.

El mundo literario, sobre todo el que ha tenido el privilegio de trabajar con Morrison o recibir el beneficio de su amplia y generosa labor de promoción de la literatura joven estuvo  de plácemes en la ciudad, tan pronto se dio a conocer que había ganado el máximo galardón de las letras nacionales, otorgado por la Fundación Corripio y la Secretaria de Estado de Cultura

El Premio a Morrison, que será entregado en acto especial el próximo  miércoles 17 de febrero en el Teatro Nacional y que involucra, por primera vez para sus cuentas, un millón de pesos, que Mateo jamás había visto juntos en su vida, provoco una alegría generalizada entre decenas de escritores, fundamentalmente los de su generación de Post-Guerra y las voces firmes y cargadas de lúdica expresión, de entre quienes surgieron de los talleres literarios que auspicio el galardonado hace muchos anos, en una labor que no tenia en mente que un día le fueran a dar un galardón de este nivel.

El Cesar Vallejo

Venido de la poesía de post-guerra constitucionalista, Morrison se oriento a darse poéticamente en forma del trabajo precursor de la literatura de las generaciones que llegaban, promoviendo nuevas voces y fomentando el estudio de la poética desde todos sus puntos de vista.

Fundó  hace ya 31 anos el Taller Literario Cesar Vallejo que dio a luz  tantas obras y tantas voces nuevas, hoy solidamente establecidas con iluminación propia y refulgente.

La literatura de los años 80 y 90 vio nacer y desarrollarse la obras de figuras nueva que generaron títulos de referencia : “La invención del día”, “Deus Ex Machine”, “Lengua de Paraíso”, todas de José Mármol; “Nervio del Oscuro”, “Amante del Amor”, “Caída Agonizante” , de Miguel Antonio Jiménez; “Amor a Quemarropa”, “Vuelta al Cantar de los Cantares”, de Tomás Castro Burdiez; “La Infinita Presencia de la Sangre”, “Oráculo del Suicida”, de Dionisio de Jesús; “Cotidianidades”, “Después de las 12”, de Marcial Mota; y  “Jardín del Augurio”, “Acrobacia del Ser”, de César Zapata;

Ademas se citan “Cabaret Místico”, de Plinio Chahín; “Ceguera del Infante”, Félix Betances; “Las Formas que Retornan”, Nan Chevalier; “Santo Domingo: Año Cero en Curso”, Orlando Muñóz; “Entre Brumas”, de Petronila Saviñón y “En el Temblor de las Visiones”, de Valentín Amaro, entre otros. 

El Suplemento Aquí

Cuando el diario La Noticia decidió sacar un suplemento literario, su director Silvio Herasme Peña seleccionó a León David y Mateo Morrison para editarlo.

Se título “Aquí” y se convirtió en el vehiculo  ideal que sirvió para publicar las primeras obras poéticas de plumas igualmente consolidadas.

Aquí fue un modelo de suplemento literario bien producido y comprometido con las letras del más alto nivel.

Su novela

En “Un silencio que camina” que creo es su única novela que nadie se llame a engaño,porque  no estamos en presencia de un libro de “memorias” como otros que, de vez en cuando, vemos aparecer en los escaparates de nuestras librerías.

La novela de Mateo Morrison se coloca estratégicamente entre la ficción literaria y la autohistoria. Sobre este particular, quizás convenga citar aquí las palabras del crítico francés Philippe Lejeune, quien resume de este modo una de las tesis principales de su famoso libro El pacto autobiográfico, en que señala que: “Alguien que le propone a usted que lea una novela (incluso si está inspirada en su vida) no le pide que crea de veras en lo que él le cuenta, sino simplemente que juegue a creérselo.

Su personalidad

 Nació en Santo Domingo el 14 de abril 1946, hijo de Egbert Morrison, jamaiquino, y Efigenia Fortunato, dominicana. Dentro de la historia literaria dominicana, corresponde a la Generación de Postguerra.

Es el primer dominicano egresado en Administración cultural. Estudió en el Centro Latinoamericano y del Caribe para el Desarrollo Cultural de Venezuela.

 Su principal característica en el trato con las personas es su capacidad de sentir y percibir la vida. La alegría se expresa en el con carcajadas estentóreas y profundas.  Fue fundador del grupo «La Antorcha» y del Taller Literario «César Vallejo». 

Selecciones poéticas suyas han sido traducidas al inglés, francés, coreano, chino y hebreo.

El premio

El Premio Nacional de Literatura es un reconocimiento a la labor literaria conjunta de un autor.

En República Dominicana se otorga cada año desde 1990, bajo el patrocinio de nuestra fundacion. Tiene una dotacion de un millón de pesos, más un diploma.

Los primeros galardonados fueron los ex presidentes Juan Bosch y Joaquín Balaguer.

Otros galardonados han sido Manuel Cabral, 1992; Pedro Mir, 1993; Manuel Rueda, 1994; Antonio Fernández Spencer, 1995; Marcio Veloz Maggiolo, 1996; Virgilio Díaz Grullón, 1997.

Además, Lupo Hernández Rueda, 1998; Mariano Lebrón Saviñón, 1999; Víctor Villegas, 2000; Carlos Esteban Deive, 2001; Hilma Contreras, 2002; Franklin Domínguez, 2003; Andrés L. Mateo, 2004; Diógenes Valdez, 2005; María Ugarte, 2006; Diógenes Céspedes, 2007; Bruno Rosario Candelier, 2008; José Alcántara Almánzar, 2009;  y el más reciente, 2010, otorgado a Morrison.

El Nacional

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